Una escuela con valor agregado

22 ene. 2011 - Evolución del tiempo para el agro. Fuente: Servicio Meteorológico Nacional. “Si no me carpeno lo poroto, non me convieno”,así reclamaba.
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Campo

Página 10/Sección 5/LA NACION

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Evolución del tiempo para el agro RINCON GAUCHO

Comparación de índices verdes

Por Susana Boragno Para LA NACION

Sin precipitación mm

Precipitación acumulada

Entre 0y1

DEL 1 AL 19 DE ENERO DE 2011

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Sábado 22 de enero de 2011

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mayor a 400

Representa la cantidad y el vigor de la vegetación (actividad fotosintética) -0.1 -0.05 0 0.04 0.14 0.24 0.34 0.44 0.54 0.64 0.74 1 Agua Nubes Vegetación débil y escasa Vegetación densa y vigorosa Nieve

PROMEDIO ENERO 1961-1990 (normal)

DEL 11 AL 20 DE ENERO DE 2011

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SUSANA BORAGNO

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Las labores de siembra se hacían con un arado mancera

Recuerdo de la cosecha de porotos mercedinos

Menor a-3°

Temperatura media





DEL 1 AL 19 DE ENERO DE 2011





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PROMEDIO ENERO 1961-1990 (normal)

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Mayor a 36°

Al comparar las imágenes, la de enero presenta un aumento de la actividad fotosintética en la franja central de la región debido al avance de los cultivos de grano grueso. Hubo disminución en el sudeste de Buenos Aires, por la cosecha de trigo, y en parte de Entre Ríos, por el déficit hídrico presente.

MAXIMA DICIEMBRE DE 2010

En las quintas de Mercedes, el trabajo era ocasión de encuentro entre familias locales y de inmigrantes italianos i no me carpeno lo poroto, non me convieno”, así reclamaba uno de los tantos inmigrantes italianos, don Vicente Cestari, a su abuelo Marcos, recordaba Mario Cagnone. Hasta la década del sesenta, casi todas las quintas mercedinas cosechaban porotos. Se trabajaba con un contrato sólo de palabra, como era costumbre, entre el dueño de la tierra y el que la cultivaba, como los hermanos Di Catarina o los que tenían trilladora, como los Cagnone, que se ocupaban de esas tareas. Es difícil establecer desde cuándo se cultivaban en Mercedes las dos variedades: el poroto manteca y el enano. La siembra y el cultivo, en ambos casos, eran iguales; se diferenciaban en la cosecha. Se sembraba con un arado mancera que iba abriendo el surco; la semilla seleccionada caía de un aparato llamado “chancho” y luego lo tapaba. Ya con los primeros brotes, aparecían los yuyos; entonces, se pasaba el escardillo y se carpían con una azada manual los que estaban más próximos a la planta para que no le quitaran fuerza; por eso pedía don Cestari que le carpieran los porotos. La cosecha de porotos manteca se realizaba cuando las chauchas ya anunciaban una buena producción. Al arado se le ponía una cuchilla que cortaba las plantas; se horquillaba y se hacían montones chicos y después más grandes. Ahora venía el tiempo de hacer la parva para que continuaran secándose. Ese día, entraban por la tranquera la elevadora, la lesa, los caballos y los trabajadores. A los montones se les atravesaban dos palos largos y se los subía a la lesa, que, tirada por caballos, los llevaban al lugar donde se iba a hacer la parva. Allí estaba la elevadora, que tenía de soporte tres patas y un palo fijo alto, y una roldana en la punta por donde pasaba la soga. Ahí entraba en escena el cigüeñero, muchas veces era Chichito Boragno, los mellizos Falabella o Rubén Brovelli. Era el encargado de hacer subir los montones a la parva a través del elevador o cigüeña. Iba montado en un caballo con una soga larga atada a la cincha que tiraba de costado. Los montones se sujetaban

“S

con unos ganchos y las órdenes de mando eran “Tire”, y el cigueñero avanzaba unos seis metros tirando de la soga hasta que el montón llegara hasta la altura de la parva; “Pare”, gritaba el parvero, y le avisaba al colero que movía el palo para que bajara el montón a la parva; “Afloje”, y se desenganchaba, y “Lleve”, y abajo nuevamente para subir el próximo, según dice Nené Siri. Los porotos manteca se embolsaban y podían venderse así o se elegían. La elegida de poroto era una postal muy particular en las quintas mercedinas. Después de la cena, a la luz del sol de noche o de la lámpara de querosén, se ponía en el centro de la mesa una buena cantidad de porotos y cada uno retiraba un montón e iba eligiendo; los manchados o partidos se separaban y se ponían en una bolsa que luego se les daba a los “chanchos” como alimento de engorde. Los vecinos ayudaban –tarea que se retribuía–. También se aprovechaba la visita de los novios, que eran los jueves y domingos. Cuando se vendía, el comprador, para conocer la calidad de los porotos, calaba la bolsa con un calador manual y ahí se fijaba el precio. La otra variedad era el poroto enano, que se vendía fresco y se utilizaba para el puchero y la sopa. Se sacaban las chauchas a mano. Los juntadores eran mayormente los vecinos: los Olguín, los Scasso, los Roble, los Dagnino, entre otros. Cuando faltaba más gente, se iba a buscar a la Pampa Chica, una población de dudosa fama que estaba afincada al fondo de la calle 26. Mercedes fue una zona porotera por excelencia. Después se dejaron de consumir los porotos frescos y los de manteca se fueron reemplazando por otras variedades. El lugar fue ganado por los montes de duraznos que ya estaban en la zona, que aún se explotan, acompañados por la famosa soja. No es fácil olvidarse de esas quintas hechas un vergel; de los jardines regados con agua de bomba manual; de los árboles frutales. Recorrer la zona, reencontrarse con parientes, amigos y vecinos y hablar de los porotos, que formaron parte de la identidad del pueblo, es sumamente grato.

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Fuente: Servicio Meteorológico Nacional

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CONOCIMIENTO

LA NACION

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Experiencia educativa con proyección hacia la industrialización

Una escuela con valor agregado En Formosa, alumnos y profesores de una institución comparten un espacio donde desarrollan investigaciones en especies como coreanito y calabaza, entre otras actividades FORMOSA.– En la escuela agrotécnica Nº 5 de colonia El Alba, en el sur provincial, cerca de El Colorado y en las proximidades del río Bermejo, se vienen desarrollando investigaciones productivas que se proyectan al sector de industrialización, ya que en el establecimiento se elaboran dulce de leche, escabeches y quesos como parte de las prácticas que promueven el agregado de valor. Jaime Moor, uno de los profesores, explicó que se fijó la mirada sobre las cucurbitáceas conducidas verticalmente, es decir, cultivos intensivos para lograr en un pequeño espacio de tierra tener mayor cantidad de plantas. El especialista reveló que al estar conducidas verticalmente es posible guiar a la planta hacia arriba, ya que se trata de especies trepadoras, con zarcillos. Al técnico lo gratifican los resultados de las experiencias desarrolladas con especies como coreanito y calabaza, ya que tenían resultados

anteriores con melón. “Los logros han sido espectaculares, incluso sin usar híbridos ni fertilización, y anduvimos por sobre los dos kilos promedio de coreanito por planta en la primera floración”, explicó. Al mostrar la superficie de 7 por 50 metros disponible, explicó que si se la hubiese ocupado en su totalidad se podrían haber tenido entre 2500 a 3000 plantas. Debido a que cuentan con riego localizado y líneas híbridas, los datos demuestran el gran potencial productivo existente.

Con riego El establecimiento dispone de un sistema de riego por goteo con capacidad para la cobertura de cinco hectáreas. El docente afirmó que con este esquema se podrán obtener primicias en el período invernal, es decir, cultivar coreanitos en mayo, junio o julio, con todo el beneficio que implica su ingreso anticipado en el mercado.

La producción de cucurbitáceas de la escuela agrotécnica de El Alba se consume en el servicio de comedor y el excedente se comercializa. Además, los chicos del colegio pueden llevar el fruto de sus esfuerzos a sus hogares, lo mismo que lo elaborado en el sector agroindustrial como los envasados, caso dulce de leche. Luis Villasanti es otro de los profesores que trabajan en el área de producción vegetal, específicamente en huertas intensivas. Se refirió a los avances en especies como cebolla en cabeza, zanahoria, zapallos, lechuga y acelga. Acerca de las enseñanzas que se transmiten a los estudiantes, Villasanti indicó que, “además de aprender sobre lo tecnológico y sus aplicaciones a los cultivos con diferentes técnicas, les hacemos ver acerca de la importancia de las verduras en la dieta”. En la escuela, los profesores de prácticas hacen guardias con la colaboración de los chicos de la colonia, sobre todo durante este período de las

vacaciones, para atender los sectores donde se crían animales, además de cultivos como coreanitos que han sido sembrados y ya han brotado, por lo que se debe hacer un cuidado de éstos en forma periódica. Mientras tanto, el profesor Mario Sánchez está a cargo del sector ganadería y tambo, donde se desarrollan las diferentes prácticas como las de alimentación del ganado, ordeñe y control sanitario. Según relató, durante el año los alumnos realizan el ordeñe en forma manual a partir de tres vacas de la raza Holando-Argentino en producción, cada una con un promedio diario de quince litros. La leche se utiliza para el comedor y la industrialización, ya que se elaboran dulce de leche y quesos. Se prevé sostener este proceso con la incorporación de más vacas en producción y de nuevas herramientas y equipos tecnológicos.

Justo L. Urbieta