Un divertimento musical Una fiesta musical anual

en materia de composición musical no alcanzaba la altura de sus ideas. Es en la década de 1920, en el perío- do de entre guerras, cuando la música de la era ...
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espectáculos

| Jueves 12 de diciembre de 2013

clásica

A un siglo de la glorificación del ruido Pola Suárez Urtubey —PARA LA NACION—

H

ace exactamente un siglo, el propio Debussy se hacía eco de la profesión de fe inicial del italiano Marinetti, quien había dicho, con el mayor convencimiento, que “un automóvil … es más bello que la Victoria de Samotracia” .Y sobre esta vía, el autor de Pélleas et Melisande se preguntaba: “¿No es nuestro deber encontrar la fórmula sinfónica que exige nuestra época, la del progreso, las audacias y las victorias modernas? El siglo de los aeroplanos tiene derecho a su música”. Fue el italiano Luigi Russolo (18851947), el más influyente de los compositores futuristas, quien concibió un lenguaje sonoro en el cual los rumores fueron equiparados a los sonidos musicales y en 1913 ideó el scoppiatore, que es su primer intonarumori. Siguieron después otros instrumentos como los ululatori, los sibilatori, los ronzatori… Introdujo tales instrumentos en sus composiciones y las difundió en Módena, Milán, Génova, Londres y, en 1921, en París, donde hizo escuchar nuevos inventos destinados a producir los ruidos más variados, rechinamientos, zumbidos, explosiones, crujidos, frotaciones. Todo lo necesario, en suma, para inaugurar un “arte del ruido, que debe ser estridente, dinámico y perfectamente acorde con la vida moderna”. En realidad estos procedimientos habían aparecido ya en Inglaterra y en Italia, pero fue a partir de su introducción en París cuando comenzaron a ser objeto de gran interés por arte de Stravinski, Hindemith y Varèse. Al no ser Russolo un músico de carrera, sino más bien un pintor, su experiencia en materia de composición musical no alcanzaba la altura de sus ideas. Es en la década de 1920, en el perío-

do de entre guerras, cuando la música de la era de la máquina llegará a hacer furor en París, por obra de George Antheil, un norteamericano expatriado, que causó sensación en 1926 con su Ballet Mécanique, para lo cual requiere ocho pianos, ocho xilofones, una pianola, dos timbres eléctricos y una hélice de avión. Tres años antes, en 1923, Honegger daba a conocer su movimiento sinfónico Pacific 2.3.1. en el que pretendía reflejar una aceleración matemática evocando una locomotora en marcha con una intención futurista. También en el nuevo estado soviético las ideas futuristas atraparon a los compositores asociados al movimiento constructivista, a través de una posición estética de acercamiento al proletariado urbano. El más célebre intento es el del ballet Fundición de acero de Alexandre Mossolov, con el pensamiento del movimiento obrero como fuerza de acción. A su vez Prokofiev celebra en París el vigor de la joven Unión Soviética con su ballet El paso de acero, representada por la compañía de Diaghilev en 1927. Pero todavía era preciso esperar al francés Edgar Varèse para obtener las mayores posibilidades de los gustos futuristas por los ruidos urbanos. Al emigrar en 1915 a EE.UU., compone su primera obra americana, Amèriques, para una orquesta de 142 ejecutantes, con la intención de marcar la existencia de “nuevos mundos sobre la tierra, en el cielo o en el espíritu de los hombres”. Y luego llegará Ionisation (19291931), una de las primeras obras compuestas en Occidente para percusión sola. De aquí en más se abre otro grande y decisivo camino para la historia de esta rama de la creación sonora. Por ahora, hasta aquí llegamos…ß

allegro

teatro

Un divertimento musical sor-presas . ★★★ buena. autor: Dan Goggin. intérpretes: Moria Casán, Carmen Barbieri, María Rosa Fugazot, Cecilia Milone, Divina Gloria, Ivanna Rossi, Mariana Jaccazio. adaptación de canciones: Cecilia Milone. iluminación: David Seldes. vestuario: Pablo Battaglia. escenografía: Jorge

Ferrari. coreografía: Elizabeth de Chapeaurouge. dirección musical y piano: Hugo Hoffman. producción general: Javier Faroni. dirección: Ricky

Pashkus. sala: América, Mar del Plata. duración: 90 minutos.

M

AR DEL PLATA.– Esta vez, el puntapié inicial de la temporada se dio con una nueva puesta de Sor presas, musical de Dan Goggin que fuera conocido en nuestro país de la mano de un elenco inolvidable de exquisita excelencia (Ana María Cores, Beatriz Bonnet, Nelly Beltrán, Luz Kerz, Sandra Guida y Victoria Shocrón, entre otros). La actual versión, cuya dirección general pertenece a Ricky Pashkus, se aparta del preciso mecanismo de relojería que requiere el género para aportarle a la puesta algunas licencias no del todo saludables que van en detrimento de un material que forma parte de ese listado de musicales

amorosos y entretenidos. Evidentemente, el director y el dúo estelar que encabeza el elenco, Moria Casán y Carmen Barbieri, se apoyaron en una mirada que acerca el relato a la inmediatez de la actualidad de sus estrellas protagónicas. Pero este giro estético, y si se quiere poético, juega en contra de la pieza y del lucimiento de estas dos figuras a las que hubiese resultado muy grato ver en un rol ciento por ciento diferente al que habitualmente transitan en la escena. Las referencias personales y los guiños vulgares no suman sino que restan, y mucho, a un elenco con condiciones que no necesitaba apelar, al menos esta vez, a algunos de los tópicos habituales

del teatro de revistas (género muy respetable, pero con códigos diferentes a los del musical). En Sor presas la historia gira en torno al conflicto desatado en un convento luego de la muerte de varias religiosas contaminadas con alimentos en mal estado. Las sobrevivientes allí alojadas deben organizar un show para poder costear el sepelio de dos monjas a las que aún no se les pudo dar cristiana sepultura, debido a la carencia económica de la congregación, y a las que conservan congeladas en un freezer hasta poder enterrarlas “como Dios manda”. La historia es simple, pero simpática. Y la excusa del festival en el claustro permite el lucimiento del elenco en diversos cuadros musicales. María Rosa Fugazot despierta aplausos a telón abierto en la mayoría de sus intervenciones. Dúctil, carismática y con condiciones para el canto, demostrando, una vez más, que es una señora de la escena. Cecilia Milone impacta con sus intervenciones cantadas. Su cau-

dal de voz es notable. Su lucimiento es menor cuando la cantante le da paso a la actriz, marcada por cierta frialdad. Divina Gloria, felizmente regresada al teatro, siempre es efectiva. Resplandece de la mano de un personaje pequeño e irreverente, Sor María Magdalena, conformado a su medida. Mención especial merecen Ivanna Rossi y Mariana Jaccazio. Representantes cabales de la comedia musical de hoy, sus intervenciones son ovacionadas. Interpretan, cantan, bailan con solvencia. Conocen el género y lo transitan con comodidad. Aquí la mano de Pashkus se lució: conocedor del género, encontró en las intérpretes la materia prima perfecta para desarrollar una idea con vuelo. La pequeña orquesta en vivo suena ajustada y amable en las intervenciones en las que tiene que conectar, desde lo actoral, con las hermanas. Más allá de lo dicho anteriormente, Moria Casán y Carmen Barbieri también tienen algunos momentos de lucimiento, fundamentalmente cuando se ajustan al texto y canalizan sus personajes desde la composición más purista. Con sus desniveles, Sor presas no deslumbra, pero tampoco defrauda a la platea entusiasta.ß Pablo Mascareño

clásica

Una wiki-picardía una extraña reunión. A mediados del siglo XVIII, la Ilustración promovió el enciclopedismo, que, desde entonces, se plasmó en esfuerzos notables y monumentales que se dedicaron a divulgar y compendiar el saber y el conocimiento humanos. A lo largo de más de doscientos años, enciclopedias colosales prestigiaron a sus hacedores y proveyeron herramientas invalorables sobre cuya veracidad y solidez nadie planteaba objeciones. Los tiempos cambiaron y, desde Internet, como una enciclopedia democrática y editada solidariamente por infinidad de aportantes, surgió Wikipedia, una construcción colectiva que se instaló en todas las pantallas del planeta con acceso a la Red. Utilizada, consultada y requerida abusivamente y siempre a mano, Wikipedia ha desplazado a aquellos volúmenes imponentes que engalanaban los estantes del hogar. Pero aquellas certezas y aquel halo de

Fugazot, Milone, Barbieri, Casan, Divina Gloria, Rossi y Jaccazio

infalibilidad no rodean a Wiki. Cualquiera puede acceder a la Red y agregar sus textos. Y algunos aprovechan la ocasión, incluso, para deslizar alguna travesura. Basta googlear “1913” para ver qué pasó hace exactamente un siglo y encontrarse con que, efectivamente, en París, Stravinski estrenó La consagración de la primavera. Pero al lado del título del ballet, alguien agregó una definición: “Rock musical tangochaqueño”. Homenajeando a Discépolo, que, como todos sabemos, reunía a la biblia y el calefón, a Carnera y San Martín, Wiki promueve la alianza de Stravinski, Litto Nebbia, Gardel y el Chaqueño Palavecino, una selección tan maravillosa como virtual. Es probable que después de la publicación de esta columna, Wiki, con su actualización constante y obsesiva, elimine esa deliciosa aclaración, fruto de la picardía de un contribuyente anónimo, aunque, seguramente, devenido de suelo argentino.ß Pablo Kohan

Una fiesta musical anual concierto de la bella música. ★★★

bueno. dirección: Patricia

Pouchulu. solista: Xavier Inchausti (violín). obras: Obertura Las Hébridas op 26 (Mendelssohn-Bartholdy), Concierto para violín y orquesta Op 35 (Chaikovski) y Sinfonía N° 5 (Beethoven). sala: Teatro Avenida

E

l aporte de La Bella Música, con sus ciclos de cámara durante toda una década, es valioso para la vida musical de la ciudad, tanto por la calidad como por la regularidad de sus propuestas. A esa actividad se suma un concierto sinfónico anual, al final de cada temporada, dirigido por la mentora de la institución, la propia Patricia Pouchulu, con gran mérito por el esfuerzo que implica el emprendimiento y la capacidad de convocar a público

e instrumentistas. A cargo de una agrupación formada ad hoc –integrada por excelentes músicos como la concertino Grace Medina, los chelistas Carlos Nozzi y Edgardo Zollhofer, el flautista Claudio Barile y el cornista Fersantiago filipuzzi nando Chiappero, por nombrar Patricia Pouchulu, batuta en mano sólo algunos–, Pouchulu ofreció su concierto a sala llena en el Ave- sonido y lindos cantabiles aun- se echó de menos algo del vuelo que, por un exceso de celo en artístico y la libertad romántica nida. La sublime obertura Las Hé- la marcación o por tratarse del del genio ruso. Con la 5a Sinfonía de Beethobridas, de Mendelssohn, sonó comienzo del concierto, le faltó correcta y minuciosa, con buen soltura. El brumoso clima del ven, la orquesta encontró su brío Mar del Norte y ese típico aire y expresión. La obra trascendió de nobleza mendelssohniana comprendida en profundidad (en la conexión de los elementos fueron recreados con estilo. Con Chaikovski, el programa temáticos; en el carácter y amplise adentró en una de las cumbres tud con que ellos se desarrollarusas de la literatura romántica: ron; en la tensión que mantiene el concierto para violín y orques- unidos esos elementos y en la inta op 35, obra de gran virtuosis- tención traducida en la gestuamo e inspiración que brinda al lidad del conjunto). Con el Beesolista inmejorables posibilida- thoven trágico –la sinfonía de “la des de lucimiento. La interpre- llamada del destino”– Pouchulu tación de Xavier Inchausti, si logró una interpretación más inbien fue prolija, cómoda y con- tegrada; con presencia y buenas trolada en la dificultad técnica, dinámicas, obtuvo lo mejor de la no alcanzó la esperada cima de noche. Las pocas pero reconocidas expresividad y temperamento que la composición requiere. mujeres que ejercen la dirección El primer movimiento, aún con orquestal al más alto nivel (como un tema central brillante y un la exitosa australiana Simone segundo tema lírico que ofre- Young) reniegan a menudo del ce contrastes para aprovechar, énfasis puesto en la condición fue tornándose monótono. En femenina a la hora de valorar su su acompañamiento, también trabajo. Sin embargo, y dado que la orquesta fue desdibujándose el oficio sigue siendo un territohasta perder impulso y cohesión rio de los hombres, no puede en el Andante. Un par de bellas dejar de subrayarse el mérito de entradas de la flauta aportaron cada mujer –como en este caso vida al movimiento. En el Alle- Patricia Pouchulu– que desemgro final –verdadera apología del peña una labor que conjuga tavirtuosismo que Inchausti sor- lento y vocación, con carisma y teó sin inconvenientes– también liderazgo.ß cecilia scalisi

últimos días

teatro

revista tanguera en el Premier

Dos propuestas en el Caras y Caretas

Esta semana termina la revista musical Te sigo queriendo, de Leonardo Rubén Fabre. Participan de esta propuesta con tangos y humor: Fabre, María Garay, Gabriel Mores, Patricia Vel, Hernán Genvese, Marisa Garay, El Quinteto Real, César Salgan, el Cuarteto Abril, el Ballet Tango y Beto César, entre otros. Viernes y sábado, a las 21.15, en el Premier, Corrientes 1565. $ 200.ß

Este viernes, a las 22, sube a escena Mamina (historias de madres adolescentes), de Ana Jusid, teatro leído con Guadalupe Iñíguez, Constanza Lidueña y Verónica Sassaroli. El sábado, a las 21, Argentinita Feria Expo-Show es la propuesta de Yamila Grandi que dirige Alejandro Bilbao, con Alejandro Mazza y Eva Matarazzo. Ambas en Caras y Caretas, Venezuela 330. $ 60.ß