Todas las pantallas, todas

Carlo Gesualdo, Anton von We- bern, Giuseppe Verdi, Richard. Strauss, el Magníficat, de John. Tavener, y el Stabat Mater, de. Penderecki. La interpretación de.
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espectáculos

| Domingo 15 De Diciembre De 2013

Nº 6

Domingo 15 de diciembre

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BIBLIOTECA “El mayor de mis defectos” Entrega Nº 7 próximo domingo 22 de diciembre

Entrelíneas Marcelo Stiletano

Todas las pantallas, todas T

odavía no hay cifras de rating ni registros de encendido. Tampoco planillas y estudios comparativos de audiencia. Nadie sabe muy bien cuánta gente pudo seguir en tiempo real la histórica actuación que Metallica ofreció hace exactamente una semana en la Antártida. Pero quienes tuvieron la oportunidad de seguirlo a través de múltiples plataformas (desde una PC hasta un smartphone) luego de conectarse con el canal especialmente dispuesto para la transmisión del acontecimiento por su patrocinador exclusivo se quedaron por momentos con la sensación de que estaban allí, en ese iglú transparente montado junto a la base argentina Carlini, en comunión con los cuatro músicos, con el centenar de privilegiados asistentes elegidos por un concurso y, sobre todo, con las cámaras que buscaron obsesivamente en todo momento primerísimos planos. Los conciertos convencionales jamás ofrecen esa posibilidad. Si la presencia de Metallica en el continente blanco resultó inolvidable es porque ese concierto funcionó al mismo tiempo como un ensayo perfecto, triunfal. Mirando al futuro lo más importante es que el reconocimiento y la difusión de lo que ocurrió allí pasó y no pasó por la

televisión. Pasó, porque la empresa promotora dispuso una señal (cocacola.tv) desde la cual las imágenes llegaban nítidas, perfectas, con un trabajo de dirección de cámaras y de puesta en escena de excepcional categoría. Y no pasó, porque no fue necesario como en el pasado recurrir al hasta ahora exclusivo tamiz de la TV tal cual la conocemos (abierta, paga o satelital) para seguirlo. El año se cierra con indicios claros de cambio de ciclo. Se inicia una nueva era, durante la cual todo lo que entendemos por televisión hasta ahora será cuestionado y puesto en duda. No sabemos cuál será el final de este proceso de cambio y ni siquiera el rumbo definitivo que adoptará de aquí en adelante. Sí, en cambio, tenemos la certeza de que los movimientos serán constantes y que en este tramo de explícita transición habrá muchas pantallas en tensión, en conflicto o en la búsqueda de futuros equilibrios. En este cuadro de vertiginosos y fascinantes cambios, el error máximo consiste en seguir creyendo en el valor de los absolutos y aceptar que nos desplazamos en un terreno movedizo y cambiante. ¿Podíamos imaginar hace apenas un par de años que los programas más vistos de la televisión abierta en la Argentina

Metallica en la Antártida, rodeado de público... y de cámaras registrarían, como ahora, cifras de audiencia máximas en torno a los 12 o 13 puntos? Habrá que ver cómo se cierra el año en esta materia para la TV de aire. En junio, un informe del sitio television.com.ar mostraba que el sector había perdido cinco puntos de encendido si se lo comparaba con igual mes de 2012. Y medida mes a mes hasta ese momento, ninguna cifra de 2013 superaba las del año anterior. “Un dato tremendamente importante y peligroso, sobre todo porque no se registran grandes intentos de revertirlo”, concluye. Aquí y allá se suman indicios que marcan ese cambio inexorable. “Por primera vez en la historia, este año la TV por suscripción concentró la mitad del consumo televisivo total”, señalaba un análisis firmado por José Crettaz y publicado en estas páginas el 18 de octubre pasado. Allí se decía

que el crecimiento de los sistemas de TV paga (cable, satélite) no se detenía pese a la máxima oferta histórica de TV abierta, digital y gratuita motorizada por el Estado. Supuestamente derrotada la TV de aire tradicional, ¿llegó entonces la hora de consagrar vencedora a la televisión paga? De ningún modo. Los cambios tecnológicos y de hábitos de consumo, retroalimentados a velocidad supersónica, les abrieron la puerta a nuevos actores (las llamadas “plataformas digitales a demanda”) y a nuevos comportamientos. Veamos por ejemplo lo que ocurre con Infobae TV, que sumó unos cuantos nombres de alto perfil (María O’Donnell, Silvia Mercado, Paulino Rodrigues, Luis Novaresio, Juan Miceli, María Julia Oliván, entre otros) con la idea de reencontrar desde la Red el sentido originario de los canales de noticias, hoy dema-

efe

siado sumisos a la liviandad del magazine como eje de programación. Desde otra perspectiva, el deseo de no encontrar restricciones horarias o geográficas para ver televisión consolidó también aquí el triunfo de Netflix, que refuerza su asombroso crecimiento con el éxito sostenido de sus ciclos originales. Con House of Cards a la cabeza, tuvo más nominaciones para los premios Globo de Oro que las tradicionales ABC, CBS y NBC. Y su horizonte es amplísimo. No es el único problema que enfrentan hoy las tradicionales (y aún poderosas) networks estadounidenses. Están dispuestas a llegar hasta la Corte Suprema de Justicia de ese país con tal de evitar los dolores de cabeza que les provoca en algunas ciudades estratégicas la expansión de Aereo, un servicio nacido hace un año que se dedica a retransmitir a través de Internet, mediante unas minúsculas an-

tenas, todo lo que emiten los canales de aire, con el agregado de que hasta se pueden grabar esos contenidos sin saltar ninguna restricción legal. Hasta ahora, las networks no lograron que la justicia reconociera los derechos legales sobre esa programación que Aereo reproduce por menos de 10 dólares al mes a través de una aplicación disponible en cualquier dispositivo fijo o móvil (PC, teléfonos inteligentes, tabletas). “No tenemos por qué pagar a las cadenas por un material que los consumidores pueden obtener a través de antenas. Simplemente los ofrecemos por Internet a cambio de un mínimo cargo”, argumentan los abogados de Aereo, que ganaron todas las instancias legales hasta el momento. Ahora, todos los caminos conducen a la Corte Suprema. Cuando llegue el juicio, habrá muchas pantallas disponibles para verlo.ß

Lo que viene 15/12 al 21/12 los recomendados de la redacción

cine

Más allá del Dogma

17

intérpretes

son las Primeras damas del musical, en su tercera versión, que se presentará este jueves en el escenario del Gran Rex.

5

guionistas

escribirán el guión de la película El sorprendente Hombre Araña 3, aunque también se sumarán al grupo los dos productores del film.

100

fotografías

integran la muestra Stones 50. The Michael Cooper Collection, que se acaba de inaugurar en el Centro Cultural Borges.

Lo primero que viene a la memoria del cinéfilo cuando se habla del cine de Dinamarca es el Dogma, aquel movimiento que a mediados de los 90, y con Lars Von Trier y Thomas Vinterberg a la cabeza tanta influencia ejerció sobre los jóvenes cineastas de buena parte del mundo con su decálogo de normas rígidas de cumplimiento obligatorio que procuraba “purificar” al cine, despojarlo de artificios tecnológicos y liberarlo de la exigencia de grandes presupuestos; una suerte de voto de castidad de acatamiento rigurosamente controlado que, como suele suceder, fue desobedecido casi desde el principio. Pero han pasado años, el movimiento dejó expuestas sus flaquezas y en Dinamarca son otras las voces que se han hecho oír en los últimos años. A ellas atiende el ciclo Sombras y Luces, una mirada al nuevo cine danés que desarrolla este mes el Museo Municipal del Cine. Un puñado de films, de los cuales sólo uno, Flame y Citron, de Ole Christian Madsen (foto), fue estrenado comercialmente en nuestro medio. Entre los restantes, figuran uno de Vinterberg (Submarino) que ha dejado atrás los preceptos del Dogma, pero sigue mostrando su predilección por las historias ásperas, y Terriblemente feliz, extraña mezcla de drama, comedia negra y thriller que representó a Dinamarca en la competencia por el Oscar hace tres años.ß Fernando López

televisión

El amor que se evapora

Terrence Malick hizo seis largometrajes en casi 40 años. To the Wonder fue el último en conocerse. Estrenado en el Festival de Toronto a fines de 2012, nunca pudo alcanzar la relevancia y la difusión de sus trabajos anteriores. En vez de unirse naturalmente con sus incomparables obras del pasado (de Tierras altas a La delgada línea roja), quedó como una suerte de apéndice poco relevante de la mucho más comentada (y cercana) El árbol de la vida. Es que aquí Malick no hace otra cosa que reiterar (como para que vuelvan a alimentarse las irreductibles divisiones frente a su cine) ese cruce entre imágenes deslumbrantes, casi únicas, y reflexiones trascendentes, ampulosas y recargadas sobre el amor y sus pérdidas. En este caso, el corazón de Ben Affleck se divide entre dos amores (Rachel McAdams y Olga Kurylenko) y los tres expresan culpas, reclamos, necesidades y búsquedas del mismo modo grave y sentencioso con que Javier Bardem busca explicaciones morales desde su papel de sacerdote. Es inevitable que las aguas se dividan entre quienes objetan un planteo melodramático tan ingenuo y aquellos que descubren en Malick un incomparable talento visual para narrar las eternas vicisitudes del amor con un vuelo poético infrecuente. Novedad absoluta (no se vio en los cines ni se estrenó en video) para ver y discutir.ß Marcelo Stiletano

Nuevo cine danés

To The Wonder

Museo Municipal del Cine, Cafarena 49 Sábados y domingos, a las 16, con entrada libre

De Terrence Malick, con Ben Affleck y Rachel McAdams Estreno, hoy, a las 22, y mañana, a las 20, por Max

música

Impertinente Horovitz

La cantante –y ahora también autora y compositora– Daniela Horovitz comenzó a asomar su nombre y su apellido en la escena teatral musical porteña con su participación en el elenco de Los Amados. Allí era Rosal Bernal, un personaje secundario pero para nada menor. En todo caso, sería una buena carta de presentación para luego avanzar hacia el proscenio con proyectos propios que resultaron –todos, sin excepción– de muy buena factura. Horovitz es una porteña de pura cepa que forma parte de ese puñado de muy buenos músicos que estudiaron en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Su formación estuvo más o menos centrada en la música folklórica, pero sin imponerse límites que la privaran de arrimarse a otras músicas. Y fue así como con los años se atrevió al lenguaje jazzístico, a la canción francesa y a la brasileña. Su trabajo con Los Amados duró casi cinco años, hasta 2012, quizá porque sus actividades personales ya no le dejaban tiempo suficiente para seguir a bordo de ese barco romántico. En 2010 publicó su bello disco Y de amor no supe nada y hace unos meses presentó el sucesor, Desmesura. También fundó la Impertinente Señorita Orquesta y participa en otros proyectos, con músicos como Alan Plachta. Sabe lucirse sin tratar de llamar la atención. Pero hay que prestarle atención.ß

Mauro Apicella

Señorita Orquesta Nuevas canciones en grupo Al Escenario, Aráoz de Lamadrid 1001. El miércoles, a las 21

teatro

Presencia arrolladora

clásica

Coros en la Catedral

Su interpretación de “Presente” en Tango feroz acercó esta partitura tan emblemática del rock nacional a una nueva generación. Federico Salles le imprimió su personalidad al tema de Vox Dei con una conmovedora composición, por la que fue distinguido con el premio Hugo al mejor actor de reparto. A los 14 años viajaba todos los fines de semana desde su Rosario natal a la porteña avenida Corrientes para subirse a los escenarios de Nine. Perseverancia y una presencia arrolladora son las virtudes que ubicaron a Salles dentro de los artistas más destacados y completos del musical, en donde se luce con su voz, el baile y la actuación. Formado en la escuela de Julio Bocca y con Julio Chávez, brilló en Swing Time. Algunos de sus trabajos fueron Rita, la salvaje, Ella, El joven Frankenstein, Avenida Q y Despertar de primavera, donde realizó una excelente labor –que le mereció las estatuillas del ACE, el Hugo y el Trinidad Guevara– al encarnar a Moritz, el adolescente incomprendido y torturado en plena ebullición hormonal. Próximo a debutar como coreógrafo en Yo, Alfonsina (Auditorium, de Mar del Plata), interpretado por Mariana Jaccazio, despide el año con una propuesta a su medida, donde recorre un repertorio de canciones de Stevie Wonder, Ray Charles, Marvin Gaye, Luis Alberto Spinetta y Fito Páez.ß Laura Ventura

En su aproximación a las celebraciones navideñas, mañana y pasado mañana, a las 19.30, la Catedral Metropolitana se abre al público como sala de conciertos, con entrada libre y dos programas en los que intervendrán notables intérpretes argentinos. El concierto de mañana será ocupado íntegramente por El Mesías, de Handel, el más conocido de sus veinticinco oratorios. La versión estará a cargo del Orfeón de Buenos Aires, coro de proyección internacional dirigido por Néstor Andrenacci y Pablo Piccinni; los solistas de la Academia Bach, y los cantantes Soledad de la Rosa, Martín Oro, Carlos Ullán y Víctor Torres, todos dirigidos por Mario Videla, el más distinguido de los especialistas argentinos del barroco musical. El concierto de pasado mañana será una realización del Collegium Musicum de Buenos Aires, con una miscelánea integrada por obras de Arnold Bax, Carlo Gesualdo, Anton von Webern, Giuseppe Verdi, Richard Strauss, el Magníficat, de John Tavener, y el Stabat Mater, de Penderecki. La interpretación de las obras estará a cargo del prestigioso Estudio Coral de Buenos Aires, con dirección de Carlos López Puccio. Dos sesiones musicales imperdibles, ya que en pocas ocasiones pueden reunirse elencos de tan empinada calidad artística.ß Jorge Aráoz Badí

Canciones privadas

Dos conciertos

Un espectáculo de Federico Salles Teatro SHA, Sarmiento 2255, el viernes, a las 21

Catedral Metropolitana Mañana y pasado mañana, Orfeón de Buenos Aires y Estudio Coral de Buenos Aires, respectivamente