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CAMPO

| Sábado 5 de abril de 2014

calentamiento global | un escenario productivo más riesgoso

Se imponen cambios en el modelo productivo por un futuro con más inundaciones y secas La comunidad científica internacional alertó nuevamente sobre el aumento de las temperaturas en el planeta; los productores sufren las consecuencias y ya se preparan para mitigar los eventos climáticos más extremos sea por problemas financieros o por decisión de los accionistas, y otras más chicas que a fuerza de austeridad y bajo endeudamiento pueden sobrevivir. En definitiva, puede promediar los distintos resultados económicos de las campañas sólo el que tiene espalda para aguantar. Así habrá que comenzar a tener en cuenta que no sólo diversifica el que cambia de cultivos y zonas sino también el que puede mantenerse en el negocio por varios años. En la pampa húmeda sacarse un cero en producción por secas o inundaciones pasó de ser una situación muy infrecuente a una medianamente probable. Este escenario pone especial presión a los contratos de alquiler con renta fija.

Félix Sammartino LA nACIon

El informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que se presentó en Yokohama, Japón, no representa ninguna novedad para los productores argentinos. Ya vienen sufriendo en carne propia la mayor intensidad y frecuencia tanto de las lluvias como de las secas. En esta campaña, bastaron 180 kilómetros en línea recta para separar una inundación de una sequía. Febrero fue tan versátil en situaciones que dio para que la Federación Agraria se declarara en alerta y movilización por la sequía que sufrían los campos pampeanos de Embajador Martini y Realicó y para que en la zona núcleo las lluvias taparan de agua a los cultivos. Cabe consignar también lo ocurrido con las sojas que entre los mediados de diciembre y enero padecieron estrés térmico e hídrico para terminar sufriendo enfermedades fúngicas por exceso de agua. Seguramente tampoco representó una novedad para la dirigencia política y empresarial de los países desarrollados y en vías de desarrollo el diagnóstico sobre las consecuencias del calentamiento global detalladas en el informe del IPCC. Al trabajo presentado en Japón que actualiza todo el conocimiento sobre el calentamiento global al analizar alrededor de 10.000 documentos, hay que tomarlo como otro gran campanazo de la comunidad científica para que se tome conciencia de los riesgos de seguir incrementando la emisión de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Por lo visto, las respuestas de la dirigencia mundial han sido insuficientes y no se ha tomado todavía conciencia de la real dimensión del problema. La estrategia de la comunidad científica parece ser: insistir, insistir, insistir. Antes de que sea demasiado tarde, como pronostican algunos modelos de simulación. Éstos

palta se suelen utilizar, cuando falta agua, sistemas de riego. En cambio, en el caso de los cultivos anuales lo que se trata de incrementar es la rotación con maíz, que ofrece mayor cobertura del suelo y permite mantener éste con menor temperatura. El cereal es clave en la producción extensiva de la región”, dijo. En opinión del coordinador regional, cada cultivo debe tener su estrategia para atemperar la falta de lluvias. En el caso de la soja, se trata de diversificar los ciclos con distintos grupos de madurez. Además, se pueden diversificar las fechas de siembra, modificar las distancias entre líneas y considerar el índice de

área foliar para hacer más eficiente el uso de agua. otra alternativa para los productores de la zona será volcarse a cultivos como el poroto o la chía. Sin embargo, una siembra desmedida de dichas especialidades podría generar problemas comerciales. Hay que considerar que, a diferencia de las commodities como la soja y el maíz, las especialidades que se pueden cultivar en el noA tienen mercados limitados y de fácil saturación. “El productor está pensando de qué manera puede sobrepasar la sequía de las últimas dos campañas. Para alcanzar este objetivo se deben generar planteos económicamente sostenibles mediante la rotación con maíz y un uso eficiente del agua”, culminó Rossi. Por otro lado, Diego Segura, miembro del CREA La Cocha,Tucumán, considera que es inviable una empresa agropecuaria que no se replantee su sistema productivo. “Estamos en un ciclo seco donde no se puede seguir haciendo lo mismo que antes. Debemos cambiar nuestros planteos para no perder nuestra empresa”, afirmó. Segura reconoce que “a muchos productores se les torna difícil salir de la zona en la que han obtenido buenos resultados en décadas pasadas”.ß

En Yokohama, Japón, se reunieron científicos de 70 países afirman que de llegar a duplicar el nivel de concentración de dióxido de carbono que tenía la atmósfera antes de la Revolución Industrial se provocaría una violenta inestabilidad de los patrones climáticos, sin posibilidades de tener una vuelta atrás. A esto se llegaría de mantener para los próximos cincuenta años el mismo ritmo de emisión de gases de efecto invernadero que se tuvo en los últimos treinta años. Por el ritmo que llevan las negociaciones internacionales queda claro que aún no se quieren pagar los costos para realizar los cambios

“Las últimas 10 campañas las vivimos con zozobra” Gerardo Chiara Asesor del grupo CREA Alberdi desde hace 22 años Hoy el desafío para las empresas pasa por adaptarse a un nuevo escenario de clima muy variable. “Excepto en el ciclo 2009/10, en las últimas 10 campañas agrícolas siempre tuvimos alguna zozobra climática, con excesos hídricos al momento de implantación de los granos gruesos o finos, o falta de lluvias y altas temperaturas en pleno verano, que comprometieron los rendimientos por obtener”, apunta Gerardo Chiara, asesor del CREA Alberdi, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. La variabilidad climática esta participando significativamente en los resultados agrícolas de la región. “Hace 22 años que estoy en el CREA Alberdi. En los primeros 12 años nos manejábamos con resultados promedio. La cosecha casi nunca enfrentaba riesgos gravísi-

nunca apareció”, afirma el productor Santiago del Solar. Para esta inestabilidad climática, del Solar aplica la siguiente receta: “Hay que pensar cuál es la capacidad que tienen las empresas agrícolas de repetir el negocio. Si no pueden superar uno o dos campañas malas es necesario que se pregunten si están en el negocio adecuado. Sobrevivir al clima no es una cuestión del tamaño de la empresa sino de su capacidad de resilencia”. Por lo visto en las últimas campañas hay empresas grandes que no toleran un par de años malos, ya

¿Fin del optimismo? El cambio climático también abre interrogantes tan acuciantes como: ¿se puede seguir siendo optimista con las proyecciones de aumentos en la producción de alimentos? ¿Se podrá satisfacer un aumento del 60% de la demanda en los próximos 40 años? El informe de Yokohama genera una primera duda al respecto: pronostica para la Argentina una caída de los rendimientos. Lo cierto es que las mayores temperaturas afectan la productividad al desarrollar los cultivos de forma más rápida, acortando los ciclos, afectando la fotosíntesis, la respiración y el llenado de granos, causando eventualmente esterilidad en el período reproductivo e incrementa la población de plagas y enfermedades. En contrapartida, la siembra directa realizó un tremendo aporte en el ahorro de agua de los cultivos y la biotecnología contribuyó con materiales con mayor tolerancia al stress hídrico y adaptación a temperaturas extremas. La carrera entre los nuevos escenarios que planteará el clima y las herramientas que brindará la tecnología tiene un final abierto.ß

mos; en los últimos 10 años ocurrió lo contrario: hay momentos en los que si no llueve en 15 días se puede perder todo”, resalta. En el contexto vigente, el técnico no recomienda adoptar un comportamiento reactivo: “Si en un año hay sequía en enero, algunos productores siembran maíz tardío al año siguiente como respuesta. no se debe proceder de esa manera, sino que hay que desarrollar una mirada más sistémica del problema”. Una manera concreta de adaptar los sistemas de producción al nuevo escenario climático es mediante la diversificación. “El primer paso es ver qué ambientes pueden verse

y disminuir la emisión de gases. Quizá las reuniones de Lima, a fin de este año, y la de París en 2015 cambien la tendencia. De todas formas y como bien lo saben los productores argentinos los efectos del calentamiento global ya se están produciendo. Nuevos modelos de negocio Con toda la evidencia científica sintetizada en el reciente informe de Yokohama sobre el calentamiento global y sus efectos es lógico que se vuelvan abrir grandes interrogantes sobre el negocio agropecuario, en

amenazados en años de sequía y que otros son afectados en momentos de inundación. Si se combina esa información con los pronósticos climáticos de mediano plazo, se puede hacer un planeamiento de la siembra con menos probabilidades de fracaso”, proyecta Chiara. Y recurre a ejemplos: “Si un lote tiene la napa alta y hay pronóstico de El niño, si se siembra con maíz temprano hay grandes posibilidades de anegamientos”. La variabilidad climática se siente particularmente en maíz, lo que puso en movimiento a técnicos en búsqueda de alternativas para atenuar su efecto. “Antes sembrábamos maíz con una fecha única y un paquete tecnológico estándar, tras lo cual esperábamos que el clima acompañará ese planteo. En los últimos años, en cambio, los esquemas productivos del maíz se diversificaron y contemplan otras situaciones”, diferencia Chiara. La variable napa se incorporó en las decisiones del cultivo, un factor no considerado antes. En muchos campos ya hay dos o tres freatímetros que miden su profundidad y configuran una herramienta indispensable para decidir el manejo del cultivo en materia de densidad y fertilización. Según la profundidad de la napa se deciden planteos más o menos defensivos.ß

afp

especial el agrícola. Al cambiar un factor tan importante como el clima y volverse más impredecible y agresivo ¿se contempla adecuadamente el aumento del riesgo empresario? ¿Cuál es la utilidad de manejarse con los promedios cuando las variabilidades son tan grandes? “En 2012 llovieron en el campo de Trenque Lauquen 1450 milímetros, que es un récord histórico. Al año siguiente llovió sólo 547 milímetros. Lo cierto es que estos campos tienen un promedio desde 1923 a la fecha de 820 milímetros al año, pero es un promedio que en los últimos años

“Cada cultivo debe tener su estrategia para la seca” daniel rossi Coordinador regional de los grupos CREA del NOA En el norte del país, la variabilidad climática interanual es usual. “ocurre en un mismo año en zonas no muy lejanas entre sí. Lo que venimos sufriendo en los últimos años son temperaturas, en promedio, más altas de lo normal que, sumadas a la alta variabilidad y a la escasa humedad relativa, causan estragos en los cultivos”, sintetizó Daniel Rossi, coordinador regional de los grupos CREA del noA. Para los productores del norte, las precipitaciones se convirtieron en el factor más importante en la definición de los rendimientos de los cultivos en la región. Para Daniel Rossi, es fundamental llevar a cabo estrategias que reduzcan el daño provocado por los fenómenos climáticos. “En lo que respecta a cultivos perennes como la caña de azúcar, los cítricos y la

La respuesta ganadera: a mayor eficiencia menor emisión de gases El aumento de la productividad diluye las emisiones por kilo de carne o litro de leche La forma de mitigar las emisiones de gases a la atmósfera por la ganadería vacuna genera un hecho inédito: poner de acuerdo a los ambientalistas con los productivistas, Partiendo de la base que no es fácil mitigar las emisiones de la ganadería en términos absolutos, sí se hace posible diluirlas por unidad de producto. “El aumento de la productividad de los sistemas ganaderos permitiría reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)”, asegura Guillermo Berra, coordinador del grupo de Fisiología Animal del InTA, Castelar

Los principales gases de efecto invernadero generados por los rumiantes son el óxido nitroso y el metano. El metano es producido en el interior del rumen por la fermentación bacteriana de los forrajes y es eliminado por la eructación a lo largo del día. Mientras que el óxido nitroso es generado por defecciones de materia fecal y la orina. Un bovino adulto de 500 kilogramos de peso eructa diariamente entre 200 a 250 litros de gas metano. “Se estima que en el mundo hay en existencia unos 1300 millones de bovinos y las emisiones generadas por la ganaderia son hoy de profunda preocupación a nivel internacional según el Informe de FAo del año 2006 “ Livestock Long Shadow” ( La Larga Sombra del Ganado)

esta actividad es responsable del 18 por ciento de las emisiones de GEI mundiales”, afirma el investigador de InTA. En la Argentina, de acuerdo con la Segunda Comunicación nacional presentada al IPCC( Panel Intergubernamental para el Cambio Climático), la ganadería es responsable del 30% del total de las emisiones de gases GEI y si le sumamos el sector agrícola juntos constituyen el 44% de las emisiones

Un novillo con equipo medidor de gases GEI

Eficiencia y emisiones La recomendación es reducir las emisiones de metano provenientes del ganado vacuno mediante la implementación de estrategias que no impliquen costos para el productor y con tecnología que se encuentre disponible.

“Reducir emisiones en ganadería, es pensar en cómo la producción de carne y leche deben mejorar su eficiencia para reducir las emisiones de GEI por unidad de producto”, afirma Berra. La estrategia entonces se orienta a mejorar la nutrición, la reproduc-

inta

ción, la sanidad y la genética a las distintas actividades ganaderas. Al implementar este paquete de mejoras, los campos de cría logran más terneros, los establecimientos que engordan, ya sea a corral o en forma pastoril, obtienen más kilos y los tambos producen más leche por va-

ca. De esta forma se logra mejorar la eficiencia productiva y al mismo tiempo reducir las emisiones por kilogramo de carne o litro de leche producida. En el caso de mejorar la nutrición, se propone no sólo un aumento en la producción del forraje, sino también su mejor aprovechamiento. Los ensayos demuestran que los alimentos de alta digestibilidad producen mayor cantidad de carne y leche y también menos metano. “Un animal más eficiente tendrá menores emisiones de metano por kilogramo de carne o litro de leche producido. Es decir que la demanda de productos de origen animal podría cubrirse con la misma cantidad de cabezas. Queda claro que podemos reducir las emisiones a la atmósfera, sobre todo cuando desde los países desarrollados proponen que los alimentos se acompañen con rótulos con la huella de carbono como indicador de las emisiones de gases GEI”, concluyó el investigador del InTA.ß