PRODUCCION DE MAIZ (Parte I)

tener en cuenta son la rusticidad, estabilidad de rendimiento, resistencia al vuelco, adaptación a la zona, precocidad, resistencia a enfermedades y plagas, etc.
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PRODUCCION DE MAIZ (Parte I) ALGUNOS ASPECTOS RELEVANTES Ings. G. O. MARTIN (h) y M. G. NICOSIA Cát. de Forrajes y Cereales Fac. de Agronomía y Zootecnia UNT

La producción de maíz en Argentina, ha tenido una constante evolución en función de los avances tecnológicos.

En los últimos 30 años, la producción promedio de grano/ha cambió de 2300 a 4400 kgs. Hoy no es impensado alcanzar rindes superiores a los 10000 kgs/ha en la región maicera central y 8000 kgs/ha en el NOA.

Los factores determinantes para estos niveles de producción son: A) Elección del lote; B) Preparación del suelo; C) Fertilización; D) Elección del material a cultivar; E) Labores culturales; F) Agua y riego; G) Cosecha y almacenaje.

A estos aspectos, deben sumarse algunas conquistas tecnológicas que posibiliten eficientizar el uso de insumos y potenciar el caudal gené-tico de los materiales, tales como: labranza mínima o conservacionista, sistemas de riego, materiales híbridos simples, control integrado de plagas y malezas, agricultura de precisión, etc. El secreto de la producción consiste en el manejo equilibrado de cada uno de los aspectos y herramientas técnicas mencionadas.

Cuadro 1: Consumo de nutrientes (en kgs/ha) en maíz Rto (q/ha)

N

P

K

Ca

Mg

S

80

170

31

128

45

40

23

95

230

40

230

50

50

30

Fuente: Cargill, 1996

A) ELECCION DEL LOTE:

Se debe buscar un suelo con alta capacidad de infiltración, buena capacidad de retención, buena relación oxígeno/agua y baja resistencia a la penetración.

La permeabilidad del horizonte superficial es importante, pues permite el drenado del agua de lluvia favoreciendo la entrada de oxígeno a los poros del suelo y facilitando la respiración de las raíces.

Para ello, es aconsejable que el lote tenga un descanso inverno-primaveral adecuado (no compactar con el excesivo pisoteo de hacienda). Para maíz, el rango de pH adecuado está entre 5,5 y 7,6. Por debajo de 5,5 se impone el encalado previo.

B) PREPARACION DEL SUELO:

Un buen barbecho es fundamental, máximo en casos de siembra directa. Aquí el barbecho debe mantenerse limpio con herbicidas. Según el sistema de labranza utilizado, tendremos ventajas e inconvenientes.

El sistema convencional es más fácil de llevar, el suelo alcanza temperatura de siembra más rápido, hay mayor fertilidad actual y se controla mecánicamente las malezas. Los inconvenientes son que el suelo desnudo está expuesto a la erosión, se forma piso de arado, es factible el encostramiento postsiembra que dificulta la emergencia, se requiere mayor potencia/ha en la maquinaria y prevalecen las malezas anuales.

El planteo conservacionista aumenta la M.O. del suelo, previene la erosión eólica e hídrica, no crea piso de arado, mejora paulatinamente la infiltración y retención de agua, disminuye la pérdida por evaporación y requiere menor potencia/ha. Los cuidados a tener son que necesita una planificación y ejecución más precisa, complica la aplicación de herbicidas e insecticidas y favorece la prevalencia de malezas perennes.

C) FERTILIZACION:

Esta es una técnica reciente en nuestro país y aún no bien comprendida. Es fundamental que las plantas tengan a su disposición, en tiempo y forma los nutrientes que necesitan. Para ello, un primer paso es el análisis de suelo del lote. Se estima que por quintal de grano producido, el maíz requiere entre 2 y 2,5 kgs. de N (nitrógeno). Otros nutrientes fundamentales son P (fósforo) y K (potasio), los que en general se aplican al momento de siembra. El N debe aplicarse en dosis dividida a la siembra y al escardillar. En siembra directa, la segunda dosis de N se hace con aplicadora de fertilizantes en el entresurco. Las necesidades de macronutrientes para el cultivo de maíz para altos niveles de rendimiento, se muestran en el Cuadro 1.

El P, por su baja movilidad y solubilidad, debe ser aplicado 4 a 5 cmts. al lado y por debajo de la semilla. El requerimiento normal del maíz es de 0,4 kgs por quintal producido. El período crítico de su utilización por la planta, se extiende desde germinación y hasta los 45 días. En suelos con pH menores a 6,5 o mayores a 7,8, parte del P se inactiva.

En el caso del K, en análisis de suelo con menos de 200 ppm de K asimilable, se debe fertilizar. Se debe conocer que el mayor % de asimilación de nutrientes que hace la planta en relación al total asimilado en todo su ciclo, está entre los 32 y 65 días del cultivo.

Las deficiencias de nutrientes pueden visualizarse en las hojas, como un secado en "v" del ápice de las hojas inferiores (para N); clorosis (amarilla-miento) de los bordes de las hojas inferiores (para K) y oscurecimiento de hojas con bordes rojizos (para P). No debemos olvidar, que en todos los casos, el uso de riego aumenta la eficiencia de la fertilización.

D) ELECCION DEL MATERIAL:

Debe buscarse el de mayor beneficio económico con el mínimo riesgo. Aspectos a tener en cuenta son la rusticidad, estabilidad de rendimiento, resistencia al vuelco, adaptación a la zona, precocidad, resistencia a enfermedades y plagas, etc.

En los últimos años, los híbridos han tenido un papel preponderante en la producción. Repasemos algunas de sus características. Sabemos que el potencial del híbrido se expresará en la medida que le brindemos las condiciones necesarias de suelo, manejo y ambiente. La estabilidad de rendimiento de un híbrido, dependerá de su condición genética y de su rigor de selección (n° de años y localidades de prueba, durante su etapa experimental).

Podemos tener híbridos dobles, triples y simples. En general, los simples son los de mayor potencial de rendimiento. Un buen híbrido debe cumplir con características genéticas (alto potencial y estabilidad de rendimiento); agronómicas (fortaleza de caña, resistencia a la podredumbre y al vuelco, rapidez de secado, adaptación regional y calidad de grano) y defensivas (tolerancia a stress hídrico, resistencia a plagas y enfermedades). En el NOA particularmente, deben ser resistentes a tizón y roya de la hoja.

La estabilidad de rendimiento es la capacidad de responder a aumentos proporcionales del mismo a condiciones crecientes de productividad. Se debe distinguir de rusticidad, que es la capacidad de rendir aceptablemente ante condiciones adversas.

Otros factores que pueden definir la elección del material son la calidad de la semilla, oportunidad de cosecha, tipo y calidad de grano, costo del secado, etc. En una próxima nota, abordaremos el resto de los aspectos involucrados en la producción del maíz.