MI GUITARRA NO HACE DRAMAS

destacado por su trabajo en la serie Silent Hill); además de cubrir en un par de ocasiones la Electronic. Entertainment Expo (E3) en Los Ángeles, The Game ...
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MI GUITARRA NO HACE DRAMAS Por Vic Vixo García “Comenzamos el show y después de 3 canciones la gente empezó a conectar con nosotros. En pleno solo del otro guitarrista noté algo raro en los demás integrantes que no capté al instante, pero resultó que a ese chavo le cayó en la cabeza un amplificador que estaba mal montado en una tabla, trató de reincorporarse aun estando aturdido y continuamos.” Así, entre risas tenues provocadas por recordar el momento, es como Diana Limón describe su primera presentación en vivo en un bar cercano al Metro Universidad, cuando tocaba con su banda In the Flesh compuesta por amigos de la preparatoria que se reunían a tocar canciones de Judas Priest, Foo Fighters, Rammstein y otros, además de rolas propias. Ella es una joven periodista egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, y actual Editora Junior en Gamedots, un sitio web –parte de Grupo Imagen Multimedia- dedicado a la industria de los videojuegos, en el cual ha tenido el gusto de entrevistar a gente importante del gremio como Hideo Kojima (creador de la franquicia Metal Gear) o Akira Yamaoka (compositor musical de videojuegos destacado por su trabajo en la serie Silent Hill); además de cubrir en un par de ocasiones la Electronic Entertainment Expo (E3) en Los Ángeles, The Game Developers Conference (GDC) en San Francisco y un evento de lanzamiento de Sony en Nueva York. Para ella, la música representa la huida sublime de la rutina diaria, y su instrumento musical la complementación perfecta de sí misma. Y con tan sólo 3 años de edad, descubrió su entusiasmo por esto, “mi papá escuchaba y escucha mucho a Pink Floyd, y siendo una niña disfrutaba esas canciones, así que supongo que desde los 3 años ya era una fan de la banda”. De tal manera que Diana estuvo ligada al rock progresivo, hard rock y heavy metal desde su infancia. Después, a ella y a su hermano mayor les tocó el auge del bautizado por los medios como “nü metal”, del que reniegan muchos actualmente, “yo nunca he ocultado que Evanescence fue la primera banda que en serio me atrajo y que me llevó a comprar sus discos, a seguirles en lo que hacían e ir a todos los conciertos que dieron aquí en el D.F.” RECONOCIMIENTO AL METAL “Tan estimulante como imaginarme tocando en compañía de Jason Becker, resucito a Cliff Burton e invito a Mike Portnoy. Así puede llegarme el fervor de tocar y mi música fluye naturalmente.” Gracias a los riffs creados por maestros como Tony Iommi (Black Sabbath), Glenn Tipton y K.K. Downing (Judas Priest), y el virtuosismo de Syd Barrett y David Gilmour (Pink Floyd), fue que Diana se enamoró de ese sonido y así decidió tomar la guitarra para transmitir la sensación que le provocaba escuchar a esos músicos, emular sus técnicas y posteriormente diseñar la suya. Pero es Jason Becker a quien más visualizo en ella un vínculo de aprendizaje, pues al igual que él “fue autodidacta. No quise tomar clases porque deseaba ir a mi propio ritmo y no detenerme en algo que ya tuviera dominado”. Becker es un guitarrista y compositor considerado como uno de los grandes virtuosos del metal, tocó en una banda de speed metal en compañía de Marty Friedman (ex

Megadeth), y en el proyecto solista de David Lee Roth (Van Halen), durante el cual le fue diagnosticado una esclerosis lateral amiotrófica que a la fecha lo tiene con pérdida de movilidad casi total de su cuerpo, logrando únicamente hacer movimientos con los ojos; aun así, ha logrado seguir componiendo con la ayuda de amigos y, por supuesto, de sí mismo. La primera canción que Diana tocó completa fue ‘Promise’, incluida en el soundtrack de Silent Hill 2.

Abraxas "El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas." La cita corresponde a la novela ‘Demian’ del escritor alemán Herman Hesse, misma que valió una parte de inspiración en la periodista Limón para destinar el nombre que ostenta su instrumento musical, “la llamé Abraxas por una figura de la mitología que representa la dualidad, el bien y el mal, luz y oscuridad, puede ser un Dios o un Demonio; así defino a mi guitarra y, por lo tanto, a mí. Hermann Hesse lo definía como un nexo entre lo divino y lo infernal”. Y claro que dicha guitarra tiene una historia de cómo fue adquirida, con una notoria emoción en su voz al revelar que nunca olvidará el día que la compró porque fue el mismo día que presentó su examen de ingreso a la Universidad; si bien contaba con pase automático, quería sentirse digna de estudiar en la UNAM. “Salí muy contenta y segura de que tendría un buen resultado, por lo que mis padres me acompañaron al Centro (Histórico, D.F.) a ver las guitarras. En un local en Bolívar encontré una BC Rich Beast que me persuadió de inmediato por su aspecto imponente y heavy, toqué una canción y el vínculo fue tal que algunas personas se me quedaban viendo como con pasmo, otras con extrañeza; incluso un chavo me dio su número para armar algo, pero nunca pasó (risas).” Diana es una mujer que tiene como prioridad a ella misma, a su carrera y sus proyectos, por lo que, en ocasiones, Abraxas representa una mejor compañía que cualquier otra persona, “mi guitarra no hace dramas como los chicos cuando no les contesto rápido un mensaje en Facebook o Whatsapp, o porque, según ellos, no les pongo suficiente atención (risas); no me gusta estar conectada todo el tiempo”. Y es que cierta gente se empeña en stalkear, y ella no es precisamente alguien que esté dándole refresh continuo al timeline de las redes sociales; entonces por momentos sí le apetece más pasar una tarde con su guitarra o Play Station que con una persona. Tampoco es que sea una ermitaña, sólo le gusta equilibrar.

“El rock está muerto” La semana pasada, Gene Simmons (KISS) declaró lo siguiente en una entrevista con la revista Esquire: "El rock está por fin muerto, y no ha sido una muerte natural, no ha muerto de viejo, ha sido asesinado. Cuando yo empecé no era una montaña insuperable. Una vez que tenías una compañía de discos tenías financiación, lo que significaba que también te ayudarían cuando giraras.

Todavía hay compañías de discos, y eso se refiere al pop, rap y al country, pero para los artistas que también son compositores; los creadores; para el rock, el soul, el blues está muerto.” Sobre esto, Diana señala que “antes, las bandas se hacían grandes, legendarias, por sus contratos millonarios con las disqueras, toda la mercancía y promoción y sus shows en vivo (además del innegable talento, claro), pero actualmente no es que falte talento, falta exposición. Ahorita las disqueras ya no pueden ofrecer esos tratos por su crisis, así que los músicos tienen que hacerle como puedan”. También está el inminente escenario del rock sin sus representantes más longevos, “tenemos tantas bandas compitiendo por nuestra atención en todos los medios posibles, que podríamos estar dejando pasar a grandes músicos que no tuvieron los recursos para llegar a nosotros. Así que está difícil ver a nuevas bandas gigantes como los Rolling Stones. Los festivales se harán con nombres más modestos y es probable que veamos la proliferación de los tributos y hasta hologramas de viejas estrellas”, y puntualiza, “el rock no puede morir por la falta de rockstars, simplemente se democratizó y en lugar de figuras inalcanzables podremos empezar a ver músicos de carne y hueso”. Diana Limón estuvo a punto de pertenecer a una banda mexicana de black metal llamada Black Palace, pero tuvo que rechazar la oferta porque su labor como periodista le exige mucho tiempo (y porque no se imaginaba con nombre y pintura blackers); aunque no significa que en algún momento ya no necesite a la música, Abraxas se encarga de ello.