Los profesionales mildoralistas

13 dic. 2009 - Universidad Johns Hopkins y asesoró al. Banco Mundial, conocido por sus trabajos sobre integración económica y protección efectiva.
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ECONOMIA & NEGOCIOS

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Los trabajadores con título universitario o terciario representan 12,4% de los ocupados residentes en aglomerados urbanos de más de 100.000 habitantes

NOTA DE TAPA

Domingo 13 de diciembre de 2009

POR CIENTO

LAS MUJERES, PEOR

De los jóvenes profesionales (menores de 40 años) gana 1000 dólares o menos. Esto equivale a 475.000 individuos.

El porcentaje de jóvenes mildolaristas es mayor entre las mujeres: 83,4% gana menos de US$ 1000.

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que pueden destinar un 35% de sus ingresos a la adquisición de lo básico, pero tienen un resto para otros bienes. “Pero los jóvenes hacen rendir el dinero más de lo que los adultos podrían imaginar porque tienen componentes de consumo distintos de los adultos. Ponen el valor en factores que para ellos son clave, como la conectividad y tecnología, y quizás ahorran en vestimenta”, aclara Oliveto. Jorge L., de 34 años, contador y administrador de empresas de la UCA, con una maestría en Finanzas de la Di Tella, entiende el concepto: “Fui modificando salidas, fijándome mucho y utilizando los descuentos de las tarjetas. Antes miraba marcas, ahora si tiene descuento”. También cambia el patrón de consumo si el profesional vive con sus padres, si es dueño o alquila. Cecilia K., de 30 años, vive en Villa Adelina con su madre y dice que no se priva de nada. Estudió hotelería, habla inglés y trabajó varios años en el exterior (EE.UU., Europa y Filipinas), pero desde que volvió al país eligió estar en la casa materna porque sabe que si se fuera a vivir sola, “estaría bastante atragantada”. También, dice, tiene previsto volver a emigrar, esta vez a Australia, en pos de un mayor “desarrollo profesional y económico”. El fenómeno de los

Más información. Lea más sobre el fenómeno de los mildolaristas en www.lanacion.com.ar

36,2% ganan más de US$ 1000 por mes ($3800) 466.474 personas

SILVIA STANG LA NACION

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Seis de cada diez trabajadores ocupados con estudios universitarios o terciarios están ganando hoy menos de $3800 por mes, monto que sólo les permite cubrir sus gastos corrientes, pero no ahorrar ni invertir Argentina

Los jóvenes profesionales son los más afectados Con edades de entre 25 a 40 años, se acentúa el fenómeno mildolarista

Los salarios en las empresas

La estructura social

Las companías con buenas prácticas se manejan con una escala salarial acorde con el puesto de responsabilidad del empleado.

En 2009

Salario bruto mensual Muestra de empresas: mercado general

75%

25%

Gana menos de US$ 1000

Gana más de US$ 1000

ALTA GERENCIA

$29.845

5% Clase top y media alta

Ingresos $ 15.400

15% Clase media típica

GERENCIA MEDIA

$18.914

25% Clase media baja

GERENCIA INICIAL

$ 6600 CANASTA TIPICA CLASE MEDIA

$ 4350

$12.249

Según el sexo

30% COORDINADOR PROFESIONAL SEMI SENIOR

83,4%

El desfase en los salarios es mayor en las mujeres

de las mujeres es mildolarista

España

$5778 PROFESIONAL JUNIOR $3516

Clase media recuperada

$7407 JEFATURA $9.495

Cuna de mileuristas

Mercado laboral

25% Clase baja

$5778 Fuente: CCR sobre la base de EPH Indec / AAM / FIDE / Saimo / CEIM

Jóvenes profesionales que ganan 1000 o menos por mes

Asalariados

Autónomos Media salarial anual

63%

37%

Gana menos de  1000

Gana más de  1000

 18.087

75% Obtiene un sueldo menor a  1000

 13.400 16,7 millones de asalariados cobran un sueldo bruto inferior a la media española.

18,3 millones de personas

LINEA DE POBREZA

$ 1750

PROFESIONAL SENIOR

Fuente: Watson Wyatt

Fuente: Cedlas, sobre la base de la EPH Indec

Fuente: Gestha

Mileuristas por región Las comunidades más afectadas Extremadura 74.4% Canarias 69.1% Andalucía 69.9% Galicia 69% 68.7% Murcia Baleares 66% 59,3% La Rioja Cantabria 58,4% 55,2% Cataluña 54,8% Asturias 50,7% Madrid Infografía: Florencia Abd / LA NACION

Cuando el operario recibe más subas que el profesional Al descontento de los mildolaristas se suma el hecho de que en algunos casos los operarios que trabajan en la misma compañía (la mayoría de ellos, sus subordinados) pueden tener salarios más altos. Ernesto Kritz, de SEL Consultores, advierte que la pirámide salarial está muy distorsionada en el mercado argentino, al menos desde 2004. “Los salarios de convenio, donde muchos de los profesionales no están incluidos, han crecido más rápidamente que los fuera de convenio. Lo que ocurre es que hay una diferencia no muy significativa entre las personas calificadas y los de baja calificación, o salarios de entrada. Un cajero puede ganar de un banco 4500 pesos o en una cabina de peaje, más de 5000”, ilustra Kritz.

La Argentina y Brasil no comparten sus juguetes Burenstam Linder y Balassa responden por qué a los países les convendría levantar las trabas al intercambio

L

63,8% ganan menos de US$ 1000 por mes ($3800) 822.126 personas

Mucho estudio y poca paga

SERIO, PERO NO SOLEMNE | POR JUAN CARLOS DE PABLO

a Argentina prohibió la importación de juguetes desde Brasil. Poco tiempo después, Brasil prohibió la importación de juguetes de la Argentina. ¿Estamos igual que antes, o no da lo mismo que haya o no comercio internacional de juguetes? ¿Cómo puede ser que, salvo que ambos países promuevan sus exportaciones, simultáneamente se registren importaciones y exportaciones de un mismo producto? Para clarificar estas cuestiones, me

Un país con una amplia brecha de ingresos

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Los expertos niegan que haya demasiados individuos con título para ser absorbidos por el mercado

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potecario en Capital Federal, y 8000 en el interior) y, en la mayoría de los casos, tampoco tienen auto y concentran gran parte de sus ahorros en gastos de mediano plazo y de primera necesidad. “Con esta plata, tengo cero ahorro; como mucho, entre mi novia y yo ahorramos 100 pesos al mes”, afirma Gustavo. Guillermo Page, de 29 años, arquitecto recibido de la UBA, está casado y, gracias a un préstamo familiar, logró comprar la casa propia en Florida, provincia de Buenos Aires. Sin embargo, al igual que Gustavo, apunta: “O tenés un auto o ahorrás, o te vas de vacaciones”. En su caso, dice, el sueldo no es malo si suma lo que gana su mujer, pero ahora que ella está embarazada no le alcanza para construir o agrandar la casa. De la misma manera, Jorge D., de 51 años, con estudios de ingeniería electrónica y tres idiomas en su currículum, señala: “Está todo bien si no tenés ninguna eventualidad. Para cambiar algún equipamiento hay que pensarlo en demasía y no es un país que se maneje con crédito”. Según Guillermo Oliveto, CEO de la consultora CCR, un profesional con educación superior mildolarista encajaría dentro de la lógica del consumo de la clase media, aunque con algunos matices, entre los solteros y los casados o en pareja. Los solteros, explica Oliveto, son consumidores de tipo C3 (“clase media recuperada”), ya que gran parte de sus ingresos se destina a alimentos, limpieza, bebidas y cosmética, es decir, los productos más básicos. Mientras que los que están en pareja con otro mildolarista, entrarían dentro de la categoría C2 (“clase media”), ya

jóvenes profesionales mildolaristas, detalla Tornarelli, del Cedlas, es más marcado entre las mujeres: en el nivel nacional, el 83,4% gana US$ 1000 o menos (el 81,3% en Capital), contra el 63,5% de los varones (el 42,7% en Capital). Vanesa S., de 33 años, contadora de la UBA, acaba de irse de una multinacional porque, pese a sus 11 años de antigüedad, su salario apenas superaba los US$ 1000. “Sólo el colegio donde va mi nena son 1500 pesos. Cualquier jardín maternal en el microcentro está en torno a esos precios”, explica Vanesa. “No estaba tan ajustada porque mi pareja tiene un ingreso bueno. Pero la gente de mi área se cuidaba mucho. Por ejemplo, en los almuerzos se llevaban vianda, porque para salir se necesitan 35 pesos por día.” Para Fernando Moiguer, presidente de la consultora Moiguer, en el pasado el nido definía la situación socioeconómica de un profesional. Ahora, la cuna es sólo responsable del primer empleo. Después es la propia red de contactos que uno forma, ya sea en el ámbito laboral o en el académico, la que determina las posibilidades. “Se puede ser mildolarista y estar haciendo bien las cosas, o ir hacia un proceso de pauperización. Si estás ganando eso en un lugar donde te estás formando, es una inversión. Si estás en un lugar con bajo nivel de estímulo y bajo nivel de redes, estás en el horno”, se sincera Moiguer, para quien existe una categoría de jóvenes con “diez años de bolsillo chico”, pero que pasado el período tendrán un muy buen nivel socioeconómico. Los expertos descartan, sin embargo, que el fenómeno de los mildolaristas se deba a que existen demasiados individuos con títulos universitarios para ser absorbidos por el mercado laboral, como, sí, estaría sucediendo en España. En la Argentina, el 12,4% de la población de más de 25 años completó su educación superior, contra un 23% en España o un 36% en EE.UU., según la Unesco. Aunque existen algunas profesiones que tienen mayor flexibilidad que otras en los malos momentos de un ciclo económico, las carreras tradicionales, como Abogacía, Economía, Psicología y Comunicación, se encuentran con un mercado laboral un poco más saturado, reconoce Carlos Marquís, investigador del Conicet y de la Universidad de San Martín. De por sí, quienes tienen estudios superiores ya sufren menos el desempleo y tienen mejor capacidad de inserción laboral que quienes no los tienen. “Lo que sucede es que las condiciones de trabajo no están en consonancia con las expectativas, pero la situación comparativa es mejor que la del resto de los trabajadores”, afirma Colina. Además, la posibilidad de contar con la ayuda de la familia es algo que los mileuristas de Europa no pueden dar por sentado, como sucede aquí, donde los expertos afirman que los padres suelen ser un gran sostén de quienes recién comienzan a hacer sus armas en el mundo laboral. No hay recetas mágicas para los mildolaristas que deseen mejorar su condición. El continuo perfeccionamiento, el armado de redes y el estar atento a las oportunidades son sólo algunos de los consejos que dan los expertos.

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Continuación de la Pág. 1, Col. 2

comuniqué con Staffan Burenstam Linder (1931-2000), sueco que enseñó y fue rector de la Facultad de Economía de Estocolmo, parlamentario y ministro de Comercio, y también con Bela Balassa (1928-1991), húngaro que enseñó en la Universidad Johns Hopkins y asesoró al Banco Mundial, conocido por sus trabajos sobre integración económica y protección efectiva. En su conferencia Nobel, Paul Krugman aclaró que fue sobre la base de los hallazgos de ambos como modeló la

Claro que no en todas las empresas la situación es igual. Mariano Rizzi, gerente de la consultora Watson Wyatt, señala que en las compañías con buenas prácticas los analistas junior –que no están bajo los programas de jóvenes profesionales– pueden ganar más o menos $ 3900 o 4100 brutos. “Ya alguien de seis anos de experiencia debería estar ganando $ 6500 de básico, con variables, como un seguro de vida adicional al legal, almuerzo en planta, y un variable de 7 u 8 por ciento del salario básico anual”, detalla Rizzi. En el corto plazo, sin embargo, Kritz no ve que el mercado laboral pueda corregir las distorsiones que se generaron en los últimos años. “El empleo se va a recuperar lentamente. Hay nichos de fuerte crecimiento: los tecnológicos o los ligados a los

“nueva teoría del comercio internacional”. –¿Qué fue lo que observaron ustedes? Burenstam: –En mi tesis doctoral, mostré que para que un país pueda exportar cierto producto necesita determinado volumen de demanda interna, porque primero hay que familiarizarse con la producción. Balassa: –Y yo observé que el formidable crecimiento del comercio internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial había ocurrido entre países similares, intercambiando productos similares, sin generar quiebras generalizadas ni desaparición de sectores, contrariamente al temor planteado en 1941 por Wolfgang Stolper y Paul Samuelson. –¿Qué hizo Krugman para que en 2008 le otorgaran el Nobel en Economía? Balassa: –Modeló a partir de estos hechos, explicando el aumento del comercio internacional verificado durante la segunda mitad del siglo XX por la existencia simultánea de economías de escala (reducción del costo unitario cuando aumenta el nivel de producción), diferenciación de los productos por parte de los demandantes, y costos de transporte. Complementando, no

servicios de alta calificación, informáticos, ahí seguramente hay mejores oportunidades. Pero no creo que pueda definirse como una situación generalizada. En 2010 uno no debería esperar una recuperación muy rápido”, anticipa. En España, el fenómeno de los mileuristas sorprende como algo nuevo. Y es que en las generaciones anteriores estaba prácticamente garantizado el progreso para todos aquellos con estudios superiores. En la Argentina, las sucesivas crisis económicas y períodos de altísima inflación no generaron condiciones para un progreso generalizado, aunque al mismo tiempo la menor competencia favoreció el desarrollo de los pocos privilegiados que entonces contaban con una educación superior.

sustituyendo, las teorías de David Ricardo, Eli Heckscher y Bertil Ohlin, como bien aclaró en su conferencia Nobel. –¿Cómo puede ser que simultáneamente se importe y exporte el mismo producto? Balassa: –Krugman cita a Suecia, que al mismo tiempo importa y exporta autos. Pero lo mismo ocurre con los juguetes. Autos, como juguetes, no es un producto, es un concepto estadístico útil para realizar un primer análisis. En realidad, Suecia importa algunos modelos de autos, e importa otros; de la misma manera que la Argentina importa, digamos, pelotas de fútbol y exporta, digamos, camioncitos volcadores. –¿Cuál es el problema de que tanto la Argentina como Brasil prohíban el comercio internacional de juguetes? Burenstam: –Que les obligan a sus respectivos productores a desaprovechar las economías de escala. El productor argentino que fabrica camioncitos volcadores “para todos”, como el brasileño que elabora pelotas de fútbol para todos, puede volcar más recursos al diseño, a la elaboración, etc., que los que desde el punto de

La remuneración promedio declarada en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por las empresas es de $ 3389 (el salario de bolsillo sería de 2813), mientras el ingreso promedio de la totalidad de las personas con alguna ocupación, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) es de 1772. Una de las razones de la diferencia entre esas cifras es la alta incidencia del trabajo en negro: se estima que sólo entre el 40 y el 45% de la población activa hace aportes jubilatorios, ya sea como empleado, monotributista o autónomo. No se puede dejar de lado que los datos citados se relevan en forma diferente, y eso cuenta a la hora de analizar la brecha, pero existen estudios que demuestran a las claras las desventajas de estar en negro: un informe reciente de SEL Consultores concluye que si se mide el ingreso por hora, la distancia entre el sueldo del sector formal y del informal es del 80%. A eso se suma que muchas personas consideradas ocupadas en la estadística tienen tareas precarias y, a veces, intermitentes. Del total de ocupados, según el Indec, un tercio gana menos de $ 1000 por mes y la mitad percibe menos de 1500. Un 20% dijo que trabaja menos de 35 horas semanales, por lo que son considerados subocupados: en estos casos, el ingreso fue inferior a 650. En el otro extremo de la tabla, el 30% que más gana –entre 2000 y 100.000– declaró que trabaja 45 horas por semana, el umbral de la sobreocupación. Entre los asalariados en blanco, quienes más perciben son los de las petroleras: el sueldo promedio declarado ante la AFIP llega a $ 11.522. Les siguen las farmacéuticas, con 7873. El trabajo en aserraderos o en la actividad agropecuaria es el que menos ingresos reporta, con algo menos de 2000. Con entre 2000 y 3000 de salario medio se encuentran hoteles y restaurantes, comercio, construcción y fábricas textiles. En este último rubro, el salario es algo más de la mitad del que registra toda la industria, de 4115. La dispersión de ingresos, en parte, tiene que ver con el poder de negociación que en los últimos años tuvo cada sindicato. Puertas adentro de las empresas, la firma de convenios colectivos creó situaciones críticas porque en muchos casos se ajustaron los salarios del personal no convencionado –jerárquicos y profesionales– por debajo de lo dispuesto en esos acuerdos. El resultado fue que algunos jefes terminaron cobrando menos que sus subordinados. Es una distorsión en el segmento más prolijo –por ser el registrado– de un mercado laboral con niveles inaceptables de inequidad, en el que muchos no logran acceder, por diferentes motivos, a prestaciones de salud, jubilación, seguros y otros esquemas de protección social.

vista productivo tienen que elaborar toda la gama que les piden los consumidores de sus propios países. Si la prohibición pasa de circunstancial a permanente, en la Argentina los productores de “muchos” camioncitos volcadores deberán reorganizar sus fábricas para elaborar “algunos” camioncitos, “algunas” pelotas de fútbol, etc., y en Brasil, lo mismo, con el consiguiente aumento de costos y precios. –¿Y de la creación y destrucción de puestos de trabajo, qué me dicen? Balassa: –Que no sigamos pensando que el campo produce con métodos extensivos y que los textiles se tejen con la mano, porque no es más así. Y en el caso de los juguetes, menos aún, porque la reorganización a que daría lugar esta prohibición mutua de comercio internacional ocurriría dentro mismo de las empresas y generaría pérdidas netas. Se pueden defender mejor los salarios y las conquistas sociales en empresas que pueden aprovechar las economías de escala que en otras en las que los costos aumentan por una desafortunada decisión publica. –Don Staffan y don Bella, muchas gracias.