Faraones, la locura del siglo XXI

22 may. 2010 - trategias para acercar la His- toria al ciudadano. “Hace unos años, Zahi Hawass, una de las máximas autoridades en materia arqueológica de.
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OCIO / CULTURA

Expansión Sábado 22/05/10

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findesemana

Faraones, la locura del siglo XXI Europa sucumbe a la grandeza de esta civilización El Antiguo Egipto vuelve a cautivar a los museos, que apuestan por exposiciones didácticas, y a las editoriales, que lanzan nuevos libros. Ante los obstáculos que plantea el Gobierno egipcio para prestar piezas, los museos acercan la Historia por medio de réplicas exactas a los originales.

Constanza Cervino

“La civilización egipcia tenía una cultura subyugadora que consigue cautivarnos hasta nuestros días”, afirma Antonio Cabanas, egiptólogo, piloto de aviación y escritor, que acabadepublicarHijosdeldesierto. A pesar de no ser un pueblo muy longevo, los egipcios eran muy modernos y sobresalían por sus avances técnicos y artísticos. “Vivían bajo una especie de régimen comunista,dadoquetodopertenecíaalfaraón.Enlasguerras, si los soldados perdían las armas, debían reponerlas de su propiobolsillo”,afirma. De mentalidad deshinibida, los niños paseaban desnudos por la calle hasta la pubertad, y el sexo era considerado algo natural. “Las mujeres eran tan promiscuas como los hombres, pero si estaban casadas no podían cometer adulterio. Como en todas las épocas, seguramente habrá existido la violencia de género, pero el rechazo a la mujer lo trajeron romanos y griegos”. El misterio que circula en torno al esoterismo egipcio, el simbolismo pictórico, la variedad artística y el perfecto estado de conservación de numerosas antigüedades, las convierten en objetos de deseo por parte de los museos más prestigiosos del planeta. Esther Pons, experta en egiptología y conservadora del departamento de exposiciones del Museo Arqueológico Nacional, explica que “entre 1969 y 1981, muchísimas piezas pertenecientes a Tutankhamón viajaron a la UniónSoviética,EstadosUnidos e Inglaterra, entre otros. Hasta que, un día, uno de esos objetos resultó gravemente dañado durante el transporte.

Aquello produjo un parón de 23 años hasta que el Parlamento egipcio decidió prohibir definitivamente la salida de cualquier objeto antiguo”. Antonio Cabanas apunta a que hubo un cierto expolio en el siglo XX. “Los arqueólogos vendían piezas faraónicas con la excusa de que tenían que compensarlosgastosdelaexcavación. Se perdió la pista de muchísimas obras de arte. Ahora, Egipto quiere recuperar todo su patrimonio histórico y reclama tesoros tales como el célebre busto de Nefertiti, que ha levantado mucha polémica, porque se encuentra en posesión del MuseoEgipciodeBerlín”. Pero, si conocer el pasado resulta imprescindible para afrontar el futuro, con este nuevo obstáculo, los enamorados de las pirámides, lejos de rendirse, idean nuevas estrategias para acercar la Historia al ciudadano. “Hace unos años, Zahi Hawass, una de las máximas autoridades en materia arqueológica de Egipto, propuso que se construyeran réplicas de las tumbasdelValledelosReyespara proteger las originales, ya que la respiración de los visitantes humedeceelambienteydeteriora los objetos”, explica Cabanas. Con este concepto innovador, Semmel Concerts, com-

pañía alemana promotora de eventos, decidió aventurarse en un proyecto de gran ambición, que le supondría un desembolso de más de cinco millones de euros: la exhibición de los mayores tesoros de la tumba de Tutankhamón, tal como los encontró el arqueólogo inglés Howard Carter el 4denoviembrede1922. Educar y entretener Para materializar su propósito, Semmel Concerts encargó unas réplicas a escala natural, elaboradas con técnicas artesanales–bañodeoroeincrustaciones a mano– en El Cairo. La exposición Tutankhamón, la tumba y sus tesoros, que puede visitarse hasta octubre en el pabellón 12 de la Casa de Campo de Madrid, encarna el conceptoedutainment(delinglés educación y entretenimiento), y cuida tanto el aspecto didáctico como el lúdico. “Tutankhamón murió muy joven, con 19 años –probablemente de malaria–, y había empezado a reinar a los 9 años. El ajuar funerario que descubrió Carter es, probablemente, el más impresio-

‘Tutankhamón, la tumba y sus tesoros’ es una réplica de lo que descubrió Carter

nante jamás encontrado. Costó muchísimo localizarlo, porque su tumba se encontraba justo debajo de la de Ramsés II. Casi el 100% de las piezas originales de este faraón se encuentran en la actualidad en el Museo Egipcio del Cairo. Aunque el museo Metropolitan de EEUU aún conserva algunas posesiones de su descubridor”, señala la doctoraPons. Con esta iniciativa pionera, esta exposición pretende impactar al espectador y despertar las mismas emociones que sintió Carter al pronunciar, embelesado, su famosa frase: “Veocosasmaravillosas”. Sobre este tema, la editorial Akal reedita la obra del arqueólogo egipcio Zahi Hawass, Tutankhamón. Los tesoros de la tumba, con magníficas fotografías a doble página. Asimismo, el Museo ArqueológicodeAlicanteapuestapor una exposición mixta que alterna las réplicas con objetos originales. Con El enigma de la momia, el museo alicantino ponealalcancedelvisitantela reconstrucción de los ritos funerarios egipcios hasta octubrede2010. La locura que desata el Antiguo Egipto parece repuntar con vehemencia este año. Con la semilla milenaria ya sembrada, la cosecha de eventosseperfilafecunda.

Un escritor que vuela alto Con Hijo del desierto (Ediciones B), Antonio Cabanas lanza su cuarta novela histórica, ambientada en el Antiguo Egipto, en tiempos del faraón Tutmosis III. Enemigo acerbo de la guerra, el escritor, egiptólogo y comandante de la compañía aérea Iberia, refleja a través de sus páginas la cara más despiadada del ser humano.“Con el paso del tiempo, el mundo cambia un poco el envoltorio, pero el que lo mueve no cambia. El hombre sigue siendo el animal más terrible, el máximo predador sobre la Tierra”, afirma. Para Cabanas,Tutmosis III era como un‘Napoleón egipcio’:“No medía más de 1,50 metros, pero llevó a cabo 17 campañas bélicas para extender las fronteras de su imperio. Hizo verdaderas hazañas, a diferencia de Ramsés II, que se lo inventó todo y mandó reescribir la historia”.A su juicio, la crueldad que demostró esta cultura tan floreciente es la misma“que la que brota en

todas la guerras, hasta el límite que les permite su tiempo”. La obra, gestada en nueve meses, es fruto de la pasión y fue concebida a la antigua usanza:“A mano y sobre papel”.