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EL REINO DE DIOS EN LUCAS ... El evangelio de Lucas no es la excepción. .... 5, 1 (San José, Costa Rica: Seminario Bíblico Latinoamericano, 1985): 41.
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EL REINO DE DIOS EN LUCAS y HECHOS Por Junior Brenes Usado con permiso Introducción El “reino de Dios” ha sido tema de observación por parte de los teólogos en las últimas cuatro décadas y media. Prueba de ello, es el amplio número de libros y artículos escritos, y las consultas teológicas que se han llevado a cabo desde la década de los setenta del siglo pasado hasta hoy. Uno de los temas centrales de los evangelios canónicos es el reino de Dios. El evangelio de Lucas no es la excepción. Este evangelio y el libro de los Hechos conforman una unidad literaria en dos tractos.1 El tema del reino está inmerso en cada obra ampliamente. Este trabajo no pretende ser exhaustivo en el análisis de este tema. Más bien, es un acercamiento al pensamiento judío

sobre

la

esperanza

mesiánica,

desde

la

perspectiva

antiguo

testamentaria, y, contemporánea al ministerio de Jesús. Evitando el dogmatismo sobre el particular, se presentará una definición del reino, se analizará la presencia o no del mismo, como también el carácter y las implicaciones de pertenecer a este “reino de Dios”.

Esperanza Esperanza Antiguo Testamentaria del Reino Reino de Dios “El reino es un tema desarrollado a lo largo de la Biblia.2 Sin embargo,

Compárese Hechos 1:1. Darrell L. Bock, “Actividad mesiánica actual y promesa davídica antiguotestamentaria: Dispensacionalismo, hermenéutica y cumplimiento neotestamentario”, Kairós 17 (julio-diciembre 1995): 28. 1 2

2 lo primero que debe tomarse en cuenta es que la frase “reino de Dios” o “reino de los cielos” (su equivalente) no ocurre en el Antiguo Testamento.3 No obstante, ha sido la esperanza del pueblo judío que Dios reine universalmente sobre el mundo “para bien de su pueblo y para abatimiento de cualquier poder que se oponga a su autoridad”.4 Debido a la decadencia del imperio davídico, que había sido mutilado, el pueblo de Israel esperaba un Mesías según la tradición monárquica, es decir, un Mesías – Rey.5 Jehová es visto como rey, especialmente en los Salmos y los Profetas.6 Según Herman Ridderbos, en el Antiguo Testamento el reino es visto como una dualidad, en una forma general y como algo más especial.7 En términos generales, el reino se refiere al dominio y poder universales de Dios sobre toda la creación. Esto, aplicándolo en virtud de la obra creadora de Dios. Pero en términos especiales, el reino se refiere al dominio de Dios sobre Israel como pueblo de Dios. En esta misma línea de pensamiento, escribe el Dr. Darrell L. Bock y dice que “ese reino siempre ha existido”.8 En este sentido el Dr. Bock aplica el concepto de reino a la soberanía de Dios sobre Israel. Sin embargo reconoce 3

Herman Ridderbos, La venida del reino (Buenos Aires, Argentina: La Aurora, 1985):

4

Ibid.

30. Juan Antonio Estrada, Para comprender como surgió la iglesia (España: Verbo Divino, 1999): 22. Acerca de este autor ha de mencionarse que, por lo leído, parece ser que no cree en la inspiración de las Sagradas Escrituras. Pero su análisis del desarrollo del pensamiento mesiánico es bueno. 6 Ridderbos, 27-28. 7 Ibid., 28. 8 L. Bock, 28. 5

3 que los judíos esperaban una “nueva era”9 según el programa escatológico de Dios. Se debe reconocer, además, que el pensamiento judío, en cuanto a la expectativa del Mesías, evolucionó con el paso del tiempo. De un Mesías – Rey, se pasó a un Mesías Juez que juzgaría a la raza humana al final de los tiempos.10 De tal forma que la expectativa mesiánica empezó a perfilarse hacia una era de juicio contra los enemigos de Dios y de su pueblo. En este sentido, el tema de la salvación en el libro de Isaías es muy importante. William Sanford Lasor y coautores, introduciendo a Isaías dicen que: “Se hace mención de la salvación en conexión con la estabilidad de los tiempos… Es liberación en tiempo de tribulación… pero también se refiere a aquel día que el pueblo de Dios espera… que en su contexto parece tratarse de un tiempo futuro de bendición”.11 Puede verse, entonces, que la expectativa mesiánica incluyó un aspecto de juicio contra los adversarios, en el que la liberación de la opresión es una urgencia. Ayudó a esto el tiempo exílico y post exílico. En esos tiempos de opresión12 y mayor ruina socio-política, el pueblo añoraba la liberación que traería el Mesías.13 El libro de Daniel, ante la prerrogativa arrogante de Nabucodonosor,

9

Ibid.

Estrada, 23-25. William Sanford Lasor, David Allan Hubbard y Frederic William Bush, Panorama del antiguo Testamento: Mensaje, forma y trasfondo del Antiguo Testamento (Michigan, E.U.A.: Libros Desafío, 1995): 375. 12 Estrada, 23. 13 Conviene mencionar aquí que el Mesías y el reino están entrelazados. No hay advenimiento del reino sin el Mesías presente. 10 11

4 presenta a Dios como el que controla los tiempos, y arrebata, al final de las edades, el gobierno a todos los imperios de la tierra.14 Siempre sobre el libro de Daniel, Lasor dice que el tema central del mismo es el reino de Dios. Que el libro habla de los reinos y el reino “establecido por Dios, que destruye a todo otro reino y permanece para siempre”.15 Así pues, puede resumirse que el pueblo judío durante la era antiguo testamentaria desarrolló una esperanza mesiánica que incluía: 1) el advenimiento del Mesías para retomar el reino abatido de David; 2) la liberación de la opresión, y en esos términos, salvación; 3) el aniquilamiento o abatimiento de aquellos que se oponen a Dios y a su pueblo; y 4) la vindicación de la nación de Israel. Es una expectación política y territorial. Como se verá en el punto siguiente, este mismo concepto acompaña a la nación en los tiempos de Jesús, con algunos matices que las circunstancias propiciaron.

La esperanza mesiánica en tiempos de Jesús Para el tiempo del ministerio de Jesús se ve que la expectativa judía sobre el Mesías y el reino era la misma, con algunos matices, dado la variedad de sectas que había. Conviene ver la forma de pensar el reino de algunos grupos del momento. Los Zelotes “formaban una secta radicalmente nacionalista y que se auto proclamaba defensora de la virtud y la religión, para lo cual estaban 14 15

Ridderbos, 29-30. Lasor, 653.

5 dispuestos a llegar a actos de violencia”.16 Ellos “creían que la restauración de Israel vendría por medio de la lucha del pueblo contra la dominación extranjera, bajo el amparo de Dios”.17 Los fariseos creían que “la obediencia a la Ley apresuraba el advenimiento del Mesías”.18 En cuanto a los esenios hemos de decir que era una “fraternidad ascética19” sumamente rígida. Eran “sobrios y severos en su conducta”.20 Para ellos el reino de Dios “es el juicio vengativo a favor de la élite de los perfectos”.21 En la literatura apocalíptica, dice José David del Salto Moncayo, “se intenta describir el desenlace inminente, el juicio final, la venganza de los elegidos y la felicidad en la nueva era por venir”.22 En esta misma línea, Ridderbos comenta sobre el judaísmo posterior y dice que: “el documento pseudoepígrafo Los salmos de Salomón muestra que, el reino (mesiánico) del futuro, permanece dentro de los límites de una vida terrenal, y en ninguna parte se hace mención de un mundo futuro, de una dispensación diferente y sobrenatural”.23 Se puede ver, por los párrafos anteriores, que “un contenido de juicio y 16

A. Lockward, ed., Nuevo diccionario de la Biblia (Bogotá, Colombia: Unilit, 1999):

1065. José David del Salto Moncayo, La teología del reino en los escritos lucanos (Tesis de Licenciatura, Seminario Teológico Centroamericano, Guatemala, 1984): 16. 18 Ibid., 17. 19 Merrill C. Tenney, Nuestro Nuevo Testamento (Michigan, USA: Portavoz, 1989): 139. 20 Ibid. 21 Moncayo, 22. 22 Ibid., 19. 23 Ridderbos, 32. 17

6 uno de redención”,24 respecto al reino, están presentes en el tiempo que Jesús ministró terrenamente. Un reino político y terrenal que brindaría libertad al pueblo judío de la opresión de los romanos (ya para este tiempo), que cobraría venganza de la crueldad de los malos, y que entregaría una era de paz para la nación toda de Israel. Para este tiempo de Jesús se añade que algunos grupos creían en una acción humana que aligerase, o incluso, estableciese el reino. Puede tomarse el resumen que brinda Ridderbos, donde dice que el reino de los cielos (equivalente a reino de Dios) “implica la auto vindicación de Dios que, en oposición al mundo apóstata, se revela en la era final, y también su dominio en el reino sempiterno de paz”.25

Concepto del reino de Dios Dios y su carácter Al tomar en cuenta la forma en la que los judíos percibían el reino, conviene preguntarse si es el mismo concepto que Jesús aplicó al anuncio de la llegada del reino o si él se refiere a un concepto diferente. Todo lector, al acercarse a los escritos lucanos (Lucas – Hechos), percibe rápidamente que el reino del que Jesús habla no puede ser exactamente igual al que los judíos de la época tenían en sus mentes. “Definir el reino no es fácil”,26 como bien lo apunta el Dr. Bock. Jesús habla del reino y lo describe, pero nunca se detiene a dar una definición.27 A

24 25

Ibid., 40. Ibid., 33-34.

L. Bock, 28. Roberto Hoefferkamp, “La ética del reino de Dios en América Latina”, Vida y pensamiento, vol. 5, 1 (San José, Costa Rica: Seminario Bíblico Latinoamericano, 1985): 41. 26 27

7 continuación, se consideran algunos pasajes que hablan del reino. En primer lugar, cuando el ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Jesús a María, presenta al niño que nacerá como Hijo del Altísimo, descendiente de David, que asumirá el trono de David y que su reino no tendrá fin.28 De tal forma que el ángel está anticipando la inauguración del reino en la persona de Jesús, y que éste es el Mesías esperado. Puede ser que en Lucas 9:27 Jesús de a entender que el reino es en esencia él mismo.29 Por otro lado, en Lucas y Hechos encontramos textos que implican o presentan el reino como ya inaugurado o establecido, como también textos que anuncian o implican un reino que aún está en el futuro. De los textos que lo presentan como ya establecido puede verse: Lucas 10:9-11; 11:20; 16:16; 17:21. De los textos que lo presentan como un evento futuro puede verse: Lucas 11:2; 14:15; 17:20; 18:29-30; 21:31; Hechos 1:6-8; 14:22.30 Queda, por lo tanto, resolver la siguiente pregunta: ¿Es el reino futuro o ya está presente? La respuesta a esta interrogante brindará luz para plantear una definición del reino. Hablando sobre el tema, el Dr. Bock dice: “El Nuevo Testamento presenta un programa en dos fases, una en el futuro y otra en el presente”.31 Decir lo anterior no es lo mismo que afirmar que el reino tiene una “forma

Lucas 1:32-33. Todos los textos son tomados de la versión Reina Valera 1960, excepto en aquellos casos que así se indique. 29 Apreciación personal. 30 Análisis personal. 31 L. Bock, 29. 28

8 soteriológica o espiritual para distinguirlo de su forma futura más política”,32 como lo plantea el pensamiento dispensacional clásico. En su lugar, significa que hay una unidad en el programa del reino33 que involucra el tiempo presente y el futuro. Como lo diría Wolfhart Pannenberg, “en el presente del reino del Dios viviente”.34 Así que, el reino está presente35 y solo aquel que “se convierte y cree percibe la presencia del reino”.36 Ahora, si el reino está presente, ¿en qué términos lo está? Comparando con el concepto judío del reino, no se puede ver una correspondencia con la presencia del reino y la restauración monárquica política, el abatimiento de los enemigos (en este caso, el imperio romano), ni la era de paz esperada. Entonces ha de asumirse que el reino está presente, pero en una forma diferente de la que esperaban los judíos. El Dr. Bock, ampliando el tema, habla del “ya y todavía no”37 del reino. En este sentido, él mira un cumplimiento inicial (y por lo tanto parcial) del reino y uno final, que involucre un papel político para Israel.38 En el cumplimiento inicial, analizando Lucas 1:67-79, el Dr. Bock mira que una actividad salvadora y guiadora de parte del rey está en funcionamiento actualmente.39 Además, relacionando Lucas 24:43-49 con Hechos 2:14-39, el

32 33 34

Ibid., 28. Ibid., 29. Wolfhart Pannenberg, Teología y reino de Dios (Salamanca, España: Sígueme,

1974): 14. 35 36 37

Ibid. Ibid. L. Bock: 38.

Ibid., 41. 39 Ibid., 42. 38

9 Dr. Bock señala que la presencia del reino actualmente comprende la presencia del Espíritu (prometido en Lucas y derramado en Hechos), el perdón de pecados dispuesto para todos, “la obra mediadora de Jesús de enviar al Espíritu es evidencia de que está sentado en el trono prometido a la simiente de David, de donde ejerce autoridad mesiánica y reina”, y que por estos eventos Israel puede saber que Jesús es Señor y Mesías.40 Por todo lo anterior, es natural concluir que el “ya” del reino describe su carácter en una esfera espiritual. El reino está presente para aquellos que creen en el evangelio del reino. Cabe notar que la predicación de Jesús se centró en el evangelio del reino.41 Igualmente Pablo, en el libro de los Hechos, centró su predicación en las buenas nuevas del reino.42 Pero respecto del “todavía no” del reino, se debe decir que la “iglesia no reemplaza a Israel en el plan eterno de Dios”,43 y que, aunque “el sentido espacial del reino se torna secundario”,44 no obstante “la ausencia de cualquier idea de un reino espacial en aquel sentido, sería muy extraña”.45 Es en este sentido que Jesús presenta el reino como algo futuro. Finalmente, conviene aquí presentar una definición del reino presente. La misma no pretende ser exhaustiva ni envolvente con la fase futura del reino. Se puede definir el reino de Dios como el ejercicio de la soberanía de

Ibid., 45-46. Se dejan de lado aspectos como el nuevo nacimiento y otros que menciona el Dr. Bock porque no competen a Lucas. 41 Cf. Lucas 4:43; 8:1 y 9:11. 42 Cf. Hechos 19:8; 20:25; 28:23 y 31. 43 L. Bock, 38. 44 Ridderbos, 43. 45 Ibid., 44. 40

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Dios sobre aquellos que reconocen su señorío, los cuales disfrutan de las bendiciones presentes del reino. En este sentido lo entiende Donald B. Kraybill, “el reino de Dios es el gobierno, la autoridad y poder gobernante de Dios. No es un territorio en el sentido espacial”.46 En esta misma línea de pensamiento, W. E. Vine afirma que el reino es “la esfera en la cual, en cualquier momento dado se reconoce su gobierno”.47 Vine circunscribe el reino al “corazón del creyente individual” donde habita Cristo, y luego, “en las iglesias de Dios”.48 De tal forma que el reino es un “misterio”, algo oculto para aquellos que no aceptan su soberanía, pero accesible para todos y real para quienes lo aceptan.

Implicaciones de pertenecer al reino de Dios Pertenecer al reino implica muchas cosas. A continuación se enuncian unas cuantas: renuncia,49 sufrimiento,50 servicio,51 santidad,52 anuncio del evangelio del reino,53 y amor54 entre otros. Según Vine, vivir en el reino implica sufrimiento y conflictos con los que rechazan el reino, pero también implica obediencia por la nueva naturaleza que se recibe al participar de él.55 En Lucas 10:9-11, parece ser que Jesús asocia el reino presente con la Donald B. Kraybill, El reino al revés (Bogotá, Colombia: Semilla, 1985): 14. W.E. Vine, Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento, trad. S. Escuain, tomo 3 (Barcelona, España: Clie, 1984): 340. 48 Ibid., 341. 49 Véase Lucas 18:19-30. 50 Véase Hechos 14:22. 51 L. Bock, 56. 52 Ibid., 57. 53 Ibid., 58. 54 Hoefferkamp, 42. 55 Vine, 341. 46 47

11 sanidad. En 11:20, asocia el reino con la liberación de los endemoniados. Jesús, además, impele a buscar el reino para experimentar provisión sobre las necesidades básicas de la vida (12:31). Pannenberg afirma que el “significado de la iglesia para el mundo depende del grado de su entrega a esta… misión humanitaria”,56 dando a entender con ello que la iglesia no puede pasar desapercibida ante las realidades sociales contemporáneas. Resumiendo, vivir en el reino implica una disposición a enfrentar sufrimientos por causa del reino, un compromiso serio con el Señor del reino, así como bendiciones dispuestas para aquellos que sean fieles al mensaje del reino, y, el anuncio del reino a fin de que participen todos los que están ordenados para vida eterna.57

Conclusión Muchos libros se han escrito sobre el tema del reino. Esto hace evidente la preponderancia de este tema para el pueblo evangélico. Lucas presenta a Jesús como el Mesías que cumple el advenimiento del reino. Este Mesías aparece para predicar el mensaje del reino, para ejemplificar este mensaje, para retarnos a vivir de conformidad con las demandas del reino, para desarrollar su reino entre los hombres por medio de sus discípulos. El reino es tanto futuro como presente. En el presente adopta un Pannenberg, 44. Aunque los postulados teológicos de los teólogos de la liberación no sean los más acertados, hay que reconocer que hay una búsqueda de hacer visible la fe y contextualizarla a una realidad social, en esta teología. 57 Véase Hechos 13:48. 56

12 carácter espiritual eminentemente espiritual, soteriológico y moral. El futuro del reino aún está pendiente. Queda entonces el reto de ajustarse al mensaje del reino y vivir reflejando su naturaleza en quienes participamos de él.

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