El arte de hacer que la música fluya

artistas que pueden estar dentro de la vanguardia como ... los Estados Unidos? –La veo muy sana y rica, .... de la Dizzy Gillespie All Stars pudieran viajar hacia ...
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Espectáculos

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Festival Internacional de Jazz

Domingo 18 de marzo de 2007

Música popular

El arte de hacer que la música fluya Entrevista con el trompetista Terence Blanchard, que se presentará pasado mañana, en el ND/Ateneo Una de las figuras del Festival Internacional de Jazz del ND/Ateneo será el trompetista de Nueva Orleáns Terence Blanchard, que visitará por primera vez la Argentina con su quinteto, uno de los grupos más sólidos de la escena norteamericana, para presentarse pasado mañana, desde las 21. El trompetista estará acompañado por Brice Winston en saxo, Fabián Almazán en piano, Derrick Hodge en contrabajo y Kendrick Scott en batería. Blanchard es uno de los trompetistas que mejor han desarrollado la fusión de estilos que existe entre la tradición y el neoclasicismo. Dueño de un sonido de cálida expresividad, redondo, suavemente metálico y con un sentido profundo del swing, este artista que cumplió el martes último 45 años es uno de los grandes instrumentistas del jazz contemporáneo. Su estilo elegante y una manera de desarrollar las frases de modo personal y con una articulación moderna lo ubican como uno de los artistas que pueden estar dentro de la vanguardia como instrumentista sin perder de vista sus raíces. Su estilo tiene fuertes influencias de dos grandes músicos como Freddie Hubbard, quien lo llevó hacia el neoclasicismo, y Wynton Marsalis, que provocó su evidente apego por la tradición de Nueva Orleáns. Durante la charla telefónica con el músico, que reside en Nueva Orleáns, señaló que presentará en Buenos Aires música original que proviene, básicamente, de su último disco, Flow, y que viene de trabajar en la música de una película Talk to Me. También se mostró optimista respecto de la popularidad del jazz al señalar que “la música puede romper cualquier barrera y así llegar a mucha gente”. Blanchard, además de su tarea artística, tiene una fuerte participación en la docencia musical como director del prestigioso Instituto Thelonious Monk.

Pasado, presente y futuro A continuación transcribimos parte del diálogo con el músico. –¿Qué material tocará en Buenos Aires? –Lo que voy a presentar allá es una composición original, con una banda de músicos muy creativos. Cada concierto que hacemos es diferente y cuando alguien nos lo hace notar sentimos que es el mejor elogio. Tiene algo que ver con el título de nuestro nuevo disco, Flow –que se lo debemos a nuestro manager, que estaba leyendo sobre teoría del flujo mientras buscábamos nombre para el disco–. Y ya no tengo otra manera de decirlo. La música fluye. Son los mejores músicos con los que he tocado jamás, y cada uno de ellos está aportando continuamente algo diferente, que de alguna manera hace consonancia con el resto. Juntos vamos a lugares que musicalmente nunca habíamos visitado antes. Apenas empieza el disco, se nota que la música se mueve en direcciones diversas. Y Herbie Hancock, que es la primera vez que produce un disco

Terence Blanchard presentará música que proviene básicamente de su último disco, Flow

“Tenemos todo el derecho a jugar, a inventar y a ser quienes realmente somos. Hancock trabajó con nosotros en ese sentido” ajeno, simplemente parecía decirnos “háganlo, háganlo, ustedes son músicos de jazz, vayan e improvisen”, y luego junto con él siempre encontrábamos la manera de que el resultado tenga sentido. Suya fue la idea de dividir el disco en tres partes y formar como una suite de tres actos –¿En qué estuvo trabajando recientemente? –Acabo de terminar con la música de una película llamada Talk to Me y

ya estoy pensando en volver a estudios, en septiembre. Apenas tengo un par de ideas, pero ya vendrá el resto. –¿Qué similitudes y diferencias encuentra entre componer para el cine y componer para conciertos? –Son similares en el sentido de que ambas necesitan de la creatividad. Pero, bueno, cuando uno compone para el cine, trabaja junto con otros, y otros que no son músicos, sino que funcionan en sentidos diferentes, y hay que congeniar ese gran equipo. Pero, de todos modos, trabajar con Spike Lee es algo grande, grande. El siempre sabe lo que quiere, pero si uno tiene una buena idea, diferente de la de él, tú apenas tienes que convencerlo. El tiene una habilidad para mover la estructura de las partes dentro del film y encuentra siempre nuevas maneras y lugares donde poner los diálogos, la

música y la acción. Y cuando trabajas en documentales, más aún debes reservarte el lugar más discreto posible y dejar el primer plano a la historia, al relato, a las palabras. Realmente disfruto mucho de escribir para el cine. Y lo otro es la música más personal, más propia, como la que estamos haciendo con el quinteto. –¿Cómo ve la escena del jazz en los Estados Unidos? –La veo muy sana y rica, con muchos músicos jóvenes muy talentosos, con muchos dones y con muchas oportunidades de expandirse ya que son muy buenos. Están siempre experimentando, buscando nuevos caminos, como el de la electrónica o, directamente, nuevos estilos. A veces los más viejos tenemos que aprender de ellos. Sucede que algunas veces, cuando tienes detrás una cultura tan grande

y tan brillante como la del jazz, puede pasar que toques como buscando la convalidación de tus ancestros. Y la verdad es que tenemos todo el derecho a jugar, inventar y ser quienes realmente somos. Hancock trabajó con nosotros en ese sentido. –¿Cómo ve la difusión del jazz? –Yo creo que vivimos una buena época. Un momento en que la música puede quebrar barreras y llegar a mucha gente. La gente está ávida de recibir buena música. Sólo es necesario que los músicos nos bajemos del pedestal de artistas y trabajemos duro. Si les ofreces una gran música, si tú buscas tu propio ritmo y tu propio sonido, tal vez empieces a crear el ritmo y el sonido de tu generación, y entonces tu música tocará a más gente. Puede ser que la industria de la música no siempre te favorezca, pero también existen lugares como el sello Blue Note, en el que quienes lo dirigen son verdaderos amantes de la música, y no sólo hombres de negocios que entienden de música. –¿Cuál es la situación de Nueva Orleáns después del huracán Katrina? –Hay mucho por hacer aún y un largo camino por recorrer, pero la gente aquí es muy fuerte, voluntariosa y trabajadora, y vamos a salir adelante. Obvio que ahora estamos un poco mejor, pero queda mucho camino por recorrer. Cada ciudadano de esta ciudad [por Nueva Orleáns] está reconstruyendo su pequeña parte. Mi madre perdió todo con el huracán, yo mismo tengo mi casa aquí. Los ciudadanos amamos nuestra ciudad, y lo estamos haciendo, en contra de la burocracia y de la inoperancia del gobierno federal. Hay políticos que sólo llegan hasta allí cuando necesitan tu voto o cuando creen que la beneficencia les dará buena imagen. Eso no nos sirve. Cuando estaba trabajando con Spike Lee en la música del film Inside Man fui evacuado de Nueva Orleáns y Spike vino para que siguiéramos trabajando en la música de esa película y me dijo: “Mirá, necesito hacer una historia con esto”. Y yo en ese momento me saqué el sombrero ante él, mi respeto hacia él creció aún más, porque él vio la necesidad, quiso hacer algo y así permitió que las voces de la ciudad hablaran. El documental When The Levees Broke es muy fuerte porque Spike hace que la gente que protagonizó los hechos diga lo que piensa sin hacer comentarios o sacar alguna conclusión. No hay narración, es sólo una serie de entrevistas concatenadas que cuentan una historia. Es una dura denuncia de la tardía reacción de la administración Bush ante la crisis. Y es también una manera de recordar lo que pasó, porque puede volver a ocurrir, aquí o en cualquier otra parte del golfo, y la próxima vez no deberíamos improvisar en prevención, rescate y reconstrucción.

César Pradines Con la colaboración de: Irene Benedetti

James Moody busca banda ARCHIVO

FESTIVAL JAZZERO

Arranque con cambios ■ El mal clima en Nueva York, una tormenta de nieve, no permitió que ayer los músicos de la Dizzy Gillespie All Stars pudieran viajar hacia nuestro país para abrir, esta noche, junto al saxofonista James Moody, el Festival Internacional de Jazz del teatro ND/Ateneo. Pero Moody, que ya llegó a Buenos Aires, quiere tocar. Por eso pidió que lo acompañe en la inauguración de hoy, a las 20 y a las 22, el trío del pianista Jorge Navarro. Para más información comunicarse al teatro: 4328-2888. INAUGURACION

Centro Cultural Saluzzi ■ Anoche, en la ciudad de Salta, se inauguró el Centro Cultural Saluzzi, en un espacio remodelado donde, hasta el año pasado, funcionó el Matadero Municipal. La presentación se realizó en el marco de un concierto fundacional titulado Salta en clave universal, en el que actuaron el bandoneonista Dino Saluzzi, su hermano Félix, su hijo José y su sobrino Matías y también la violoncelista alemana Anja Lechner. CONCIERTO

El regreso de Heroicos Sobrevivientes ■ A veinte años de su fundación y a menos de un año de su regreso, la banda de rock está por editar un nuevo disco, Darán el golpe final. Hoy, desde las 19 y en un show apto para todo público, anticiparán nuevas canciones en Niceto Club, Niceto Vega 5510. CICLO GRATUITO

En el Auditorio de Radio Nacional ■ Pasado mañana, en el Auditorio de Radio Nacional, Maipú 555, se inaugurará el ciclo La más maravillosa música. En el primer concierto se presentarán los uruguayos Daniel Drexler y Martín Buscaglia. El primero tocará las canciones de su álbum Vacío, mientras que Buscaglia volverá a presentar su último CD. La organización solicita a los asistentes que concurran con dos alimentos no perecederos.

Tango, murga, candombe Bueno

✩✩✩ Recital del pianista, cantante y compositor Juan Carlos Cáceres. Con Zelmar Garín (percusión), Omar Massa (bandoneón), Alberto Corbani (cajón y coros), Daniel Laham (bombo con platillo) y Javier Estrella (cajón). Invitados: Murga Los Quitapenas. Anteayer, en la sala Piazzolla del Centro Cultural Borges.

“Tango negro.” Ese es el nombre que Juan Carlos Cáceres –músico argentino radicado en Francia– eligió para un proyecto que comenzó a desarrollar hace ya unos cuantos años y que remueve melodías, armonías y ritmos a partir del deseo de rastrear los orígenes negros del tango. Vale como confirmación cada recital que da sobre un escenario y cada disco que graba (algo que hace con mucha frecuencia en la última década). Ultimamente publicó Toca tangó, Tango Negro Trío (tango que me hiciste mal...), Sudacas, Tango clásico, Maquinal tango y Murga argentina. La particularidad de este trabajo artístico es que surge de una investigación histórica; tal vez por eso sus shows tengan tanto de la música que él mismo crea como de aquellos elementos que funcionan como trazado didáctico de esas investigaciones. Por eso es necesario separar (y quizás esto no siempre quede claro) ese rigor documental y la proyección musical que Cáceres hace desde su composición y desde su manera de tocar (esto también incluye a la notable actuación de sus músicos). Porque el pianista no se somete a ningún tipo de purismo. De hecho, por su manera de frasear, a veces pareciera que fuera un intérprete de boleros. Entonces habrá que decir que toma elementos musicales para construir su propia forma. Tango, candombe, murga, milonga y letras que hablan de la música de los negros, de los tambores o del carnaval de manera muy recurrente. En este show fueron coloreadas por la danza de un

MAXIE AMENA

Juan Carlos Cáceres y su grupo

grupo de bailarines de la murga Los Quitapenas. El recorrido comienza con esa exposición didáctica de cómo se tocaba el tango en diferentes épocas y llega hasta uno de los últimos trabajos discográficos de Cáceres, centrado en el tango electrónico. Se suele decir que quien mucho abarca, poco aprieta. La frase sirve para referirse a ese amplio espectro que termina en un tango electrónico poco logrado o que nada aporta de nuevo a lo ya conocido dentro de esta corriente sonora. Al menos ésa fue la impresión que dejó en los dos temas que, casi a modo de muestra, entregó al público (“Maquinal tango” y “La casita de mis viejos”). Otro fue el resultado al final de temas impulsados por la combustión que se genera con la mezcla del piano, el bandoneón y la nutrida percusión con parche de cuero, cajones, tambores, platillo y bombo de murga argentina. Y esto no es sólo una apreciación del cronista.

El veredicto también lo dio el público, con el volumen y la duración de los aplausos. Alcanzan un par de ejemplos: la versión de “La cumparsita” cuenta mucho acerca del estilo de Cáceres y “La retirada” (compuesta una noche luego de un concurso de murgas) parece la síntesis más refinada de esa mixtura. En este caso en particular se trata de tango y murga, perfectamente ensamblados. Durante el recital de anteayer, Cáceres se quejó por problemas de sonido en los monitores del escenario. Sin embargo, en la platea se escuchó bien. A veces, su voz tuvo poca claridad, aunque eso no fue por problemas técnicos. Depende de cómo se coloca frente al micrófono y de su manera de cantar. El resto sonó muy ajustado. Porque ese ensamble que propone entre teclas, botoneras, fuelles, parches y baquetas es lo más notable y atractivo de la propuesta que impulsa este músico.

Mauro Apicella