Cómo no tener novio

Teresa: expresiva, fresca, justa y honesta, una rubia de ojos grandes, era asediada por un hombre de dinero y de buen ver, su nombre era. José. La trataba ...
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1.Darse a respetar “Me respetas o me voy” El respeto es fundamental. A menudo nos enseñan a respetar a otros por encima de nuestra persona, valorar más lo que otros tienen que lo que poseemos y valemos.

Teresa: expresiva, fresca, justa y honesta, una rubia de ojos grandes, era asediada por un hombre de dinero y de buen ver, su nombre era José. La trataba como una reina y la hacía sentir única y afortunada, procurando que las demás la envidiaran, y desde luego, que murieran de deseo por José.

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Teresa tenía 19 años, iba en segundo año de la Licenciatura en Derecho. José tenía 32, era abogado y admiraba a Teresa por su inteligencia, pero no le gustaba que fuera más capaz que él y que ella al cumplir los 32 fuera más rica y reconocida; a veces la convencía de abandonar sus estudios, la llevaba a la escuela y la recogía, le compraba comida, y la ropa que a él le gustaba para que se la “modelaran”. Carmen, otra rubia (pero artificial),discreta, que a pesar de ser callada solía ser simpática, en muchos casos tenía que ser hipócrita. En su niñez solía preguntar cuando no le agradaba alguna actividad: —¿Por qué lo tengo que hacer? —Porque así lo hacen todas —le respondían. Y algo que le llamaba mucho la atención fue el tema del respeto, porque no faltaba que le dieran órdenes y no las cumpliera, entonces a veces le decían que obedeciera y respetara. Pero las cosas iban más allá. —Me respetas porque me respetas — le gritaba su padre.

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A Carmen sus padres le enseñaron que no debía estar sola, necesitaba la compañía de una amiga, del hermano o el enamorado, porque ser mujer significaba estar siempre en peligro o más expuesta que los hombres. También le recordaban que debía obedecer las órdenes de las personas mayores para que aprendiera de ellas; pero no se sentía satisfecha con semejante filosofía, algo faltaba en su vida, y era hacer su voluntad, sin embargo, con el paso del tiempo se acostumbró a hacer lo que hacían los demás dejando la rebeldía y las “excentricidades” a un lado. Tuvo a su primer novio a los 12 años, en la secundaria. Su nombre era Antonio, uno de los jóvenes más populares en aquellos tiempos cuando comenzaban a probar el alcohol y el tabaco. Era muy delgado y de baja estatura, pero no parecía importarle, era atractivo para muchas chicas. Carmen se negaba a consumir lo que Antonio le ofrecía, él la insultaba y avergonzaba ante sus amigos, por lo que Carmen comenzó

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a ceder. Tenía miedo a que su novio y amigos la abandonaran, tampoco quería perder su popularidad. Es decir, no bebía ni fumaba por Antonio, sino por su popularidad a través de él y a veces tenía que soportar golpes. Siete años después ya no eran novios, sin embargo la mala fama de Carmen crecía. Se sentía encerrada en una cárcel y hasta hubiera deseado pasar desapercibida. Quería ser admirada,pero no desarrollaba habilidades, sino vicios. Teresa si desarrollaba habilidades, era admirada, pero nadie quería ser como ella. No era fácil y no era la moda ser una “súper mujer”. Pero el que era su novio también comenzó a golpearla físicamente, al principio sólo era tomándole la mano fuertemente, luego le jalaba el brazo para que siempre estuviera pegada a él. Teresa se enojaba, no quería sentirse de su propiedad, a pesar de que muchas querían estar en su lugar. —¡Eres una tonta! Ya te arrepentirás cuando me vaya, ya buscarás a alguien que se pre-

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ocupe por ti como lo hago yo —le amenazaba su novio José. Ella solía contestar que si no le gustaba su forma de ser, que ¡ya podían terminar!, pero Teresa no podía negar que le encantaba José, él era muy testarudo; probablemente Teresa estaba enamorada de un hombre como ella quería ser, tal vez esperaba como muchas que algún día cambiara. Pero al parecer José empeoraba, en una ocasión le dio una cachetada porque “le contestó”, según José ella debería respetarlo, pero por golpear a una mujer Teresa no se explicaba por qué lo iba a respetar, si la violencia no es respetable. Vivió dos meses con él, pero prefirió regresar a casa de su madre, ni siquiera le avisó a José. Ella pensó que si le decía podía ponerse peor y no esperaría a que las cosas empeoraran. Una vez que Teresa estaba soltera ya no iba a ahorrar mucho dinero, pero si muchos golpes.

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