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APRENDER A SER ESTUDIANTE UNIVERSITARIO1 Ser estudiante universitario conlleva una gran responsabilidad individual; es decir, saber hacerse cargo de los propios actos con la conciencia que es posible trazar el camino propio, elegir la propia manera de actuar, encontrar sentido a las tareas y prácticas cotidianas, buscar razones para vivir, tener derecho a tomar decisiones y participar en un devenir compartido. Es posible, entonces preguntarnos qué implica iniciarse en el proyecto de ser estudiante universitario; qué acciones, qué decisiones, qué estrategias… se podrían construir muchas respuestas, tantas como asistentes a este curso, sin embargo el punto de partida está en la propia practica de estudio buscando desnaturalizarla, convertirla en objeto de auténtica curiosidad, sacarla del lugar de lo obvio, analizarla desde la contradicción que supone “decirse-creerse estudiante” mientras nos jactamos de “estudiar solo 10 minutos antes de la prueba”. El diccionario dice de la palabra estudio “esfuerzo que pone el entendimiento, aplicándose a conocer alguna cosa y en especial, trabajo empleado en aprender una ciencia o arte”. El estudio es un trabajo que exige capacidad de esfuerzo para vencer las propias resistencias provenientes de la falta de disciplina, encontrar las estrategias y herramientas propias acorde a los objetivos que se propone, y hacer de ese trabajo un proceso personal y creativo. Tomemos las reflexiones de Paulo Freire acerca de porque el estudio es un trabajo, y nos dice lo siguiente: “Estudiar es un trabajo difícil, exige de quien lo hace una postura crítica, sistemática, exige una disciplina intelectual que no se adquiere sino practicándola” Si nos detenemos y pensamos un poco sobre estas palabras veremos que: • El estudio es un ejercicio paciente ya que no se puede pretender comprender y saber todo de una sola vez. • El conocimiento esta social e históricamente condicionado. Todo conocimiento se genera en un momento histórico y político determinado, muchas veces como respuesta a una pregunta aun sin responder o como oposición a teorías ya existentes. Los autores no producen desde el vacío, por el contrario lo hacen situados en un contexto que atraviesa esta producción. Poder desentrañar cual es la posición teórico ideológica de los autores, a favor de quien construyen, contra que o contra quienes, para que lo hacen, es fundamental para lograr una comprensión más rica, más profunda de aquello que se está estudiando. Quien estudia debe ubicar en el tiempo histórico a las teorías y a sus autores para analizar los avances, las luchas, las controversias que se dan en el mundo del conocimiento siempre atravesado por el contexto socio histórico mayor. • El acto de estudiar exige humildad lo que supone la capacidad para no sentirse disminuido al encontrar dificultades, a veces grandes, para darle la significación más profunda al texto. Los textos no siempre se entregan fácilmente a la comprensión de los lectores, a veces están más allá de las posibilidades que dispone el sujeto, lo que requerirá que el lector busque distintas alternativas para superar gradualmente esas limitaciones: bibliografía complementaria, consultas, estudio en grupo, etc. • Es necesario prepararse para volver al texto y estar en condiciones de entenderlo, esto es, que la comprensión no es algo que se da como por arte de magia, exige una actitud paciente, de búsqueda, lectura, avances y retrocesos y de aceptación que hay algo que todavía no se y lo puedo aprender. • Estudiar no es sinónimo de consumir ideas, quien estudia debe abordar seriamente los textos, darse tiempo para pensar, revisar lo que ya sabe sobre un tema, confiando en las propias posibilidades y construyendo relaciones en forma gradual, a veces será muy difícil y otras no tanto.

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Fuente: “Introducción a la Vida Universitaria” Universidad Regional de La Rioja – Universidad Tecnológica Nacional, Lic. Malena Moya, 2015.

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Es muy importante estar dispuesto frente a la dificultad volver a ensayar, en ocasiones necesitaremos de otro (docente, libro, compañero) que agregue alguna explicación. Aprender resulta una experiencia emocional muy gratificante y como tal, aumenta los niveles de motivación intrínseca para el estudio. Cuando alguien aprende se produce la memorización comprensiva, por el proceso de integración de la nueva información, en el esquema de conocimientos que el sujeto posee. Dicha memorización, distinta a la memorización mecánica, hace que el conocimiento resulte emocional, es decir, que pueda ser utilizado para la resolución de problemas prácticos y también para seguir aprendiendo. Analicemos algunas causas que inciden en el rendimiento del estudio: • Dificultades de comprensión para captar las explicaciones de los profesores o los textos y dificultades asimismo de expresión, clara y precisa, para expresarse tanto oral como por escrito. • No saber utilizar un método adecuado que favorezca la comprensión, es decir, memorizar sin comprender, no consultar las palabras o conceptos que se desconocen, no valerse de esquemas y resúmenes, no ordenar las ideas adecuadamente, etc. • Quedarse con dudas o sin aclarar dificultades por no atreverse a preguntar a los profesores o compañeros, no consultar enciclopedias o diccionarios, no acudir a textos de cursos anteriores para recordar conceptos ya sean olvidados o mal asimilados, etc. • No hacer aplicaciones prácticas o ejercicios que obliguen a aplicar a problemas o situaciones concretas los conceptos aprendidos: narraciones, traducciones, problemas de matemáticas, etc. • No memorizar lo suficiente limitándose a “prender con alfileres” los contenidos, o no ejercitándose en una memorización inmediata, con lo que no se asimila en profundidad. • Presentar los trabajos poco ordenados, confusos, mal estructurados, sin claridad ni corrección. • Dificultad para concentrarse y dominar la atención tanto en el estudio personal como en las explicaciones de los profesores. • Manifestar actitudes negativas y de rechazo hacia la universidad, los profesores, las tareas, dificultando la tarea en la clase, las buenas relaciones… El éxito en el estudio está atravesado por una serie de circunstancias que actúan como CONDICIONAMIENTOS y por una disposición interna o postura con la que nos situamos frente al tema que nos interesa. ACTITUDES POSITIVAS QUE FAVORECEN EL ESTUDIO Para que el estudio se transforme en una actividad placentera y nos lleve a resultados exitosos deberemos tener en cuenta: • Hacer un plan de estudio realista, esto significa, y si es posible por escrito, confeccionar un plan básico de una semana normal. En el tienen que constar con claridad las horas que dedicaremos al estudio, aun durante el fin de semana. • No engañarse dejando las cosas para mañana o más tarde, hay que aprovechar las horas buenas y las malas, por eso no hay que dejar las asignaturas de tipo especulativo para las horas en las que se tiene sueño y menos lucidez. • Protegerse contra los posibles focos de distracción: los principales son la televisión y el video, las incursiones a la heladera, pretender estudiar acostado escuchando música, quedar en estudiar con amigos que estudian poco y luego pasarse toda la tarde conversando, etc. • No rendirse antes de tiempo. Suele ser un error abandonar las asignaturas para dejar más tiempo para otras. Es mejor resolver el problema haciendo un plan especial que permita sacar más horas. Además esa tensión y falta de tiempo no nos permite concentrarnos en el estudio por estar preocupados; de la misma manera cuando tenemos demasiado tiempo por delante lo desaprovechamos más. • Todos los momentos de la cursada son importantes, al principio se sientan las bases, en un segundo momento se consolidan y en el tramo final se consuman los buenos 2

resultados. La tentación del principio es creer que queda mucho tiempo, la del final es creer que ya no hay nada para hacer y la del medio es una mezcla de las dos.

CONDICIONES QUE INFLUYEN EN EL ESTUDIO Condiciones previas: hay que aprovechar el tiempo del que se dispone, el estudio es un proceso con cierta duración, hay que empezar y terminar. Para ello el estudiante debe distinguir dos tiempos: a) Tiempo aparente: es el que parece que se reserva para estar estudiando. b) Tiempo real: es el que verdaderamente se aprovecha con la mente centrada en el objeto de estudio. Hay muchos que se engañan y creen que dedican 2 o 3 horas al día, cuando examinan bien se dan cuanta que realmente no es así y muchas veces se quejan “no tengo tiempo” o “el tiempo no me rinde”, siendo estas las expresiones mas frecuentes que se escuchan de los alumnos cuando no se organizan ni distribuyen el tiempo de acuerdo a la complejidad de la tarea. Condiciones externas: se denominan circunstancias y la constituyen el entorno o ambiente que facilita u obstaculiza el proceso de estudio, veamos algunas de ellas: • Tener un lugar adecuado para el trabajo efectivo, con espacio para colocar libros, apuntes, papeles, etc., ya que corremos el riesgo de malgastar el tiempo en organizarnos y no concentrarnos en el trabajo. La elección del lugar depende de cada uno. • Un ambiente donde se respire tranquilidad y seguridad y no molestia e inquietud. • La temperatura debe ser agradable, con buena iluminación y que no provoque fatiga. • Hay que tratar de evitar los ruidos que dispersen la atención, incluido la música o conversaciones próximas. • Tener la posibilidad de consultar o aclarar ante determinadas dificultades que puedan aparecer. Condiciones internas: se llaman disposiciones y están dentro de uno mismo, se identifican con el modo de ser y de obrar. Están constituidas por los deseos reales con los que se estudia: • Los fines que se persiguen y el interés por conseguirlos. • La validez de los conocimientos que se poseen. • Las aptitudes o habilidades mentales que se poseen. • La satisfacción o insatisfacción que provoca el trabajo realizado. • El grado de simpatía o antipatía frente a la materia que estudiamos. Todas estas condiciones personales, incluyendo las facultades de atención, memoria, imaginación, no son siempre estables, pueden cambiar incrementándose o disminuyendo a lo largo de un periodo prolongado de estudio. Por eso es tarea del estudiante examinar con frecuencia las disposiciones y circunstancias con que trabaja para asegurar el rendimiento. CONSEJOS PARA APROVECHAR MEJOR EL ESTUDIO • Dejar de lado la idea de que estudias para tus profesores o tus padres, ESTUDIAS PARA VOS. • Hay que planificar el estudio: hacer un horario de estudio diario, semanal y uno especial para la semana antes del examen. El horario tiene que estar bien visible. • No pidas ayuda mientras puedas resolver solo las dificultades que se te presentan, de todos modos no hay que dudar en preguntar lo que no entiendas. • Atendé para poder entender. • Participa en la clase, pregunta y colabora, anota las dificultades y siempre trata de aportar tus ideas. • Tenés que adquirir la costumbre de conversar y dialogar con tus compañeros sobre temas de estudio.

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• Las condiciones de trabajo (luz, temperatura, silla, ropa, ruidos, etc.) deben ser las adecuadas. • No rinde el estudio donde estén hablando otras personas o con la televisión encendida. • En el momento de ponerse a estudiar hay que olvidar otras preocupaciones, concentrándose únicamente en lo que vas a tratar, sino es mejor dejarlo para otro momento. • El material de estudio debe estar siempre ordenado. • En lo posible, hay que estudiar siempre en el mismo lugar. • Las jornadas de estudio deben planificarse de manera de hacer periodos de descanso cada dos horas de estudio. • Siempre hay que organizar con anticipación el trabajo. • Cuando nos sentamos a leer o estudiar un texto primero debemos saber el significado de las palabras, luego buscamos el mensaje que las palabras encierran que son las ideas. • No memorices nada que no hayas comprendido. • No saltes un párrafo incomprensible con intención de volver atrás. • Lee mentalmente. • Hay que sacar las ideas más importantes de los párrafos, en algunos libros las ideas directrices son el enunciado de la pregunta que encabeza los párrafos • Una vez que leíste el párrafo y sacaste la idea principal pensá acerca de esta idea unos minutos. • Siempre hay que anotar las dificultades con las que nos encontramos. • Cuando somos capaces de expresar un concepto o idea sin ser esclavos del apunte estamos seguros de haber comprendido el significado de un tema. Siempre utiliza tus palabras. • Hay que imponerse la costumbre de hacer repasos distribuidos en el tiempo. • Procura relacionar los nuevos conocimientos con el conjunto de la materia. • A la hora de ponerte a estudiar una materia toma en cuenta los siguientes pasos: 1. hacer una lectura completa del tema. 2. luego una lectura detenida. 3. sacar las ideas más importantes y subrayarlas. 4. hace un esquema con las ideas directrices. 5. repetí en forma oral y escrita. No vale decir: hoy no tengo que estudiar porque los profesores no me dieron tarea. Seguro hay algo para revisar o completar, o terminar, consultar con algún compañero o profesor algún tema que no haya quedado claro, leer… Un estudiante debe tener siempre presente la posibilidad de un fracaso: un suspenso, una repetición, un desaire, un desconcierto. No es normal derrumbarse por la dificultad que nos ha dominado por un tiempo, aunque la frustración y la amargura sean muy fuertes. Lo importante en estos casos es la reflexión, el pensar. Empezar de nuevo, pero buscando las causas con objetividad para poder poner remedio a la situación. Hay que analizar y estudiar bien la estrategia de recuperación, la que será lenta y gradual, pero constante. El verdadero fracasado es el que se resigna al fracaso permanente. Lagunas y Vacíos La mayor parte de las dificultades que encuentran los estudiantes para entender, retener, asimilar consisten en las denominadas “lagunas culturales”. Una laguna es peligrosa: - al constituir nuestros conocimientos cadenas organizadas de datos, informaciones y redes la laguna o ruptura en estas cadenas imposibilita el dominio de las etapas posteriores, las deja sin fundamento.

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- Suscita la inseguridad cuando se advierte que no se puede fundamentar sobre lo que se habla o escribe, de manera que no hacemos mas que suponer o especular dándole al conocimiento un carácter superficial. - De esta manera uno se acostumbra a ignorar ciertas cosas o hechos que son importantes y necesarias. Tipos de Lagunas Cuando estudiamos una materia o asignatura manejamos dos tipos de datos: - Los nocionales, las ideas, los conocimientos, la información. - Los mentales, las causas del saber, las relaciones, la formación. Si las deficiencias afectan a la información podemos defendernos adecuadamente, muchas veces nos pasa que las informaciones que recibimos se borran pronto, algunas de ellas son imprescindibles, otras no. Si las deficiencias pertenecen al terreno de la formación: agilidad en las operaciones, comprensión de causas, entonces los efectos son peores ya que no podemos avanzar, más bien nos encontramos cada vez peor. Incluso llega un momento en que nos resulta imposible el avance. La causa de que haya tantos estudiantes que se bloquean en los estudios, llegando inclusive a considerarse incapaces, se debe al vacío en este segundo terreno. Las cosas importantes en una materia no son muchas, pero el estudiante, sobre todo con la ayuda del profesor, debe descubrirlas para poder establecer y comprender las relaciones y las causas de los fenómenos y los hechos. Algunos recursos que pueden ayudarnos frente a estos peligros en el aprendizaje: - Conviene hacer repasos periódicos y frecuentes de los conceptos, términos, formulas, datos, que van a salir con frecuencia en cada etapa del estudio. Es conveniente que estos repasos se hagan cuando uno está libre de otras obligaciones, no es necesario que haya exámenes próximos para repasar lo esencial. - Es conveniente preparar cada tema importante con un extracto o síntesis o cuadro que permita una visión global suficiente, si tenemos una libreta o cuaderno que contenga estos conceptos importantes nos ayudara con alguna duda o dato olvidado. - Hay que aprender a diferenciar lo que constituye el núcleo fundamental de cada tema de lo complementario. - Buscar por propia cuenta, consultando a los compañeros, favorece la fijación de los conocimientos. - Conviene dar la debida importancia a la “seguridad” en los propios conocimientos, hay alumnos que saben y vacilan en manifestarlas. Una excesiva timidez o inseguridad en los propios conocimientos puede resultar negativa. Parásitos en el estudio En el estudio llamamos parásitos a aquellas costumbres, manías o circunstancias que impiden el desenvolvimiento normal. Contra un parásito hay que desarrollar mecanismos de defensa y liberación para evitar que atente negativamente contra los resultados esperados. Algunos de ellos pueden ser: 1. distracciones que uno busca y que ocupan el tiempo: juegos, deportes, evasiones. 2. gustos o deseos que ocupan gran parte de nuestra mente y hacen que sea difícil concentrarse: diversiones, lecturas, amistades. 3. ocupaciones o hobbies que nos absorben profundamente, arrastrando también nuestra atención y voluntad: objetos, animales, actividades, chat, redes sociales… 4. compromisos que nos atan fuertemente y nos exigen dedicación plena: sociales, políticos, culturales, morales, religiosos. De este listado algunas pueden ser superadas por procedimientos normales de reflexión. Y en algunas ocasiones habrá que plantearse en firme la conveniencia de seguir con ellas, si verdaderamente se llevan parte de nuestra energía e intereses. 5

La mayor parte de estas actividades no deben ser consideradas en si mismas como negativas, incluso, en dosis moderadas, las necesitamos para nuestro equilibrio personal. Pero hay que estar atentos ya que pueden convertirse en parásitos del estudio si se llevan nuestro tiempo, nuestras simpatías, nuestras aficiones. PLANIFICACION DEL ESTUDIO Muchas personas desperdician gran parte de su tiempo en actividades improductivas y que no son rentables. Se dedican muchas veces tiempo y esfuerzo a algunas tareas y resulta imposible, por lo tanto realizar otras. En ocasiones, el estudiante esta toda una tarde “delante de un libro”, simplemente por estar, y no saca nada en claro. Algunas personas pierden excesivo tiempo en detalles mínimos, o estudian demasiadas cosas a la vez, o no dedican el tiempo necesario a una materia que lo exige por su dificultad. Algunas de las causas que nos pueden llegar a hacer perder el tiempo: - el cuerpo que no se encuentre en estado óptimo, es decir, cansancio, enfermedad, dolor. - El alumno no está lo suficientemente motivado. - Sensación de que la materia es demasiado extensa y no vamos a terminar nunca. - No se ha planificado el tiempo de una manera realista e inteligente. Veamos un ejemplo… “Alfonso había decidido que la tarde del sábado no iba a salir con sus compañeros porque se iba a quedar estudiando. Pensó que después de comer se pondría inmediatamente a estudiar, pero se dio cuenta que en la televisión daban una película interesante y se dijo: ”tengo toda la tarde para estudiar, no pasa nada si veo la película” Al terminar la película quiso ver los dibujitos, después se quedó hablando un rato con sus hermanos y, a las siete de la tarde, decidió que era el momento para irse a estudiar. Abrió el libro de matemáticas y descubrió que para realizar sus ejercicios necesitaba folios, reglas y lápices. Fue a buscarlos. Se sentó y observo que el lápiz no tenía punta y además, no había traído la goma; por lo tanto, tuvo que ir a buscarla y luego afilar el lápiz. Se volvió a sentar y estuvo buscando los ejercicios que tenía que hacer. No sabía dónde lo había apuntado, tuvo que llamar a un compañero para que se lo dijera. Después de hablar un rato con su amigo volvió a su trabajo. Decidió hacer el primer ejercicio. Sonó el teléfono y se levantó para ver si era para él. No, no era, y volvió a su habitación de estudio. Consiguió por fin hacer un problema. Oyó la música de una película en la televisión que le gustaba. Pensó que podría llevarse hasta el otro cuarto el material de estudio y terminarlo ahí… ¿Qué ocurrió? Que ni disfruto viendo la película, ni consiguió concentrarse para hacer los problemas… Cuando se quiso dar cuenta eran las nueve de la noche y ni había estudiado, ni había descansado, ni se había divertido.” Podríamos señalar varias razones para la conducta de Alfonso: 1. poca motivación para estudiar esa tarde. 2. falta de planificación del tiempo. 3. falta de planificación del material necesario para estudiar. 4. poca concentración y atención. 5. ruido a su alrededor (televisión, gente hablando, etc.) Pensemos un poco cuales podrían ser las ventajas de organizar y planificar bien las actividades: - se organiza el tiempo de manera más rentable, eficaz y productiva, de esta manera se puede retener un máximo de conocimientos con menor esfuerzo y escaso derroche energía. Es posible así disponer de más tiempo para actividades personales y

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sociales. Todo el mundo pasó por la experiencia de haber dispuesto de toda una tarde y haber rendido menos que si se dispusiera solo de una hora. Cuando hay una gran cantidad de tiempo disponible las tareas que debemos realizar las demoramos en la creencia que aún queda tiempo. Esto favorece que afloren los nervios y las prisas dando lugar a la mala ejecución en las tareas. - Se adapta más a las necesidades de cada persona, el tiempo que cada individuo dedique al estudio estará en función de lo que debe realizar, de sus cualidades individuales, del grado de dificultad de la tarea, etc. Un estudiante universitario necesita en promedio entre dos y tres horas diarias de estudio. - Con una buena planificación se dedicaran al estudio aquellos momentos que se sabe se rinden más racionalizando los esfuerzos y distribuyendo el tiempo disponible de manera más eficaz. El rendimiento varía a lo largo del día, según las personas. Hay quienes prefieren estudiar a la mañana porque el cuerpo está más relajado y descansado mientras que otros deciden estudiar de noche ya que el silencio y la tranquilidad los ayuda a concentrarse. - Es posible prever hachos que puedan tener lugar, imprevistos, tales como cumpleaños, tramites de último momento, festejos. - Se obtiene mayor provecho en el menor tiempo posible, evitando de esta manera movimientos inútiles. - Se eliminan esfuerzos innecesarios de última hora, es decir, “atracones de temas” en vísperas de exámenes que suelen conducir al fracaso. - Se desarrollan hábitos positivos de trabajo. - Una buena planificación evita dudas y desorientación. CONSEJOS PRACTICOS PARA LA ELABORACION DE UN PLAN Se consideran algunas sugerencias que pueden ayudar al estudiante a confeccionar su plan de estudio: No perder de vista que más importante que el número de horas es la regularidad en el estudio lo que conduce al éxito. Determinar antes que nada el tiempo total del que se dispone, sin olvidar las actividades fijas. Intentar programar la misma actividad de estudio siempre a la misma hora del día, se consigue, de esta manera, crear hábitos de regularidad en el trabajo. Dejar horas disponibles para actividades personales y sociales, todos necesitamos tiempo para distraernos, de esta manera evitamos problemas de irritación, fatiga, aburrimiento. Se debe intentar que la tarde del sábado y/o domingo queden libres para descansar. Cuando planificamos debemos procurar reservar ocho horas para dormir, aproximadamente otras ocho horas para el estudio (clases más trabajo personal) y el resto del tiempo para actividades recreativas. Es conveniente programar periodos de descanso. Estudios psicológicos comprobaron que sesiones de estudio relativamente cortas, pero frecuentes, hacen rendir a un alumno mejor que una sola sesión prolongada. Cada hora de estudio se debe descansar entre cinco y diez minutos. Es importante tener en cuenta los periodos de repaso, esto significa que los últimos días antes de un examen tienen que ser de repaso. Los datos que no se utilizan se van olvidando gradualmente y la exactitud de los recuerdos disminuye a medida que pasa el tiempo. Es aconsejable al principio trazar planes con pocas actividades, pero cumplirlas rigurosamente, luego se puede ir aumentando en complejidad y dificultad. Descubrir cuál es el momento del día que más nos conviene para estudiar para un rendimiento con menos esfuerzo, no se debe olvidar tener en cuenta que el horario elegido tiene que estar alejado de los momentos de la comida ya que la digestión disminuye el rendimiento.

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Valorar las capacidades, conocimientos, aptitudes respecto a lo que hay que estudiar y a las tareas que se deben realizar. Revisar frecuentemente el plan de trabajo para verificar si se está cumpliendo o no. Nunca estudies dos materias que te parecen difíciles una detrás de otra, es mejor intercalar materias difíciles con materias fáciles, de la misma manera que siempre conviene intercalar materias de números y ejercicios con materias en las que hay que leer. Planificar o programar las actividades académicas o de trabajo nos remite a pensar cuestiones referidas a la toma de decisiones. Si tengo que organizar una secuencia de actividades debo decidir qué actividad tendrá prioridad por sobre las otras. Decidir significa que elijo algo y pierdo algo. Es conveniente entonces tener claros mis objetivos ya que me ayudara en el momento de decidir. Objetivos a largo plazo: es aquello a lo que quiero llegar pero lleva mucho tiempo y es muy amplio. Objetivos a corto plazo: es una meta más concreta y alcanzable, lleva menos tiempo y es un paso que nos acerca hacia la meta final. Meta mínima: conductas concretas que requieren muy poco esfuerzo y que puedo comenzar a hacer ya mismo. Una vez que hemos establecido nuestros objetivos podemos centrarnos en la planificación empezando con la diaria. Veamos algunos puntos que debemos tener en cuenta a la hora de planificar: Cuándo realizar los estudios Todos los días a la misma hora ya que crea habito. Por la mañana: se aprende más rápido pero se olvida antes. Por la tarde: se aprende más despacio pero se retiene más. Siempre a distancia de las comidas. Cuánto tiempo programar Nunca más de tres horas seguidas, y no más de una hora seguida en la misma materia. Qué programar Todas las materias en las que incluirás también estudio, ejercitación, trabajos prácticos. También incluir otras actividades como deportes, fiestas, trámites… Cómo distribuir el tiempo En un primer momento se comienza con la materia de mediana dificultad. En un segundo momento seguimos con la materia más difícil. Sobre el final estudiamos la materia más fácil. Entre una y otra se debe descansar entre cinco y diez minutos. Observaciones Los sábados a la tarde y el domingo deben quedar libres para recuperar actividades no realizadas como salidas, visitas, recreación…. Lugar de estudio Siempre debe ser el mismo ya que crea habito. Las características tienen que ser de un lugar tranquilo, ventilado, iluminado, funcional, con una mesa y silla cómodas. Material de estudio Siempre debe estar preparado antes de sentarse a estudiar, siendo conveniente que tengamos sobre la mesa solo lo que vamos a estudiar en el momento. No abandonar las materias difíciles o que no gustan.

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